Noviembre de 2026 viene cargado de citas con el cielo, y casi todas tienen a los planetas de protagonistas: una conjunción de la Luna con dos planetas y una estrella brillante, las Leónidas, y una superluna. Aunque todas tienen algo en común y que puede hacer que nos lo pensemos dos veces antes de querer observarlas: tocará o tocó madrugar para disfrutarlas.
El mes arrancó el 2 de noviembre con una alineación de cuatro objetos, una hora antes del amanecer, una luna menguante iluminada al 43% encabezaba una hilera con Marte, el brillante Júpiter y la estrella Regulus. Entre la Luna y Regulus había unos 12 grados de cielo, y de hecho, la escena se repetirá el 30 de noviembre, con la Luna ya menguante y gibosa, en torno al 60% de iluminación, y los cuatro cuerpos apretados en un círculo de poco más de cinco grados, según Star Walk.
Pero el plato fuerte llega el 16 de noviembre: antes del amanecer, Marte y Júpiter quedan separados por apenas 1,2 grados, según la guía mensual de la NASA. Júpiter, con magnitud −2,0, eclipsa a Marte, de +0,8 (cuanto más bajo el número, más brillo), y el tono rojizo de Marte ayudará a distinguirlos.
El menú de la observación estelar este mes de noviembre
El 24 de noviembre llega la luna llena, y este mes toca superluna. Coincide con un momento de cercanía a la Tierra y por eso se ve algo más grande y brillante que una luna llena media, y recomendamos echar un vistazo por la web de la NASA que la incluye entre las superlunas de 2026 en su guía, y también según la misma guía de Astronomy.com, la Luna cruza las Pléyades.
Por su parte, las Leónidas alcanzan su máximo en la noche del 17 al 18 de noviembre, con una Luna casi en cuarto creciente que puede estropear la función. Según la NASA, lo mejor es observarlas en las primeras horas de esos días, cuando la Luna ya se ha puesto y el cielo queda oscuro.
Venus abre el mes como brillante “lucero del alba” y pasa muy cerca de Spica. El 7 de noviembre, una luna menguante iluminada solo al 3% se asoma junto a Venus y Spica antes del amanecer (calendario de When the Curves Line Up). Mercurio se suma más tarde, y el 20 de noviembre llegará a su máxima elongación, es decir, a su mayor separación aparente del Sol en esta aparición (unos 20 grados). Se dejará ver muy bajo sobre el horizonte antes del amanecer.
El 25 de noviembre hay dos citas más, la de Marte que pasa a 1,7 grados de Regulus, y la de Urano que alcanzará su oposición, el momento en que la Tierra queda entre el planeta y el Sol. Como en otros casos, se verá durante toda la noche, aunque con magnitud 5,6 solo se distingue a simple vista desde los cielos más oscuros, y lo habitual es recurrir a prismáticos o telescopio.
Así las cosas, las noches más largas devuelven las constelaciones de invierno, con Orión asomando por el este tras el anochecer, y Tauro y Auriga lo acompañarán. Alrededor de la luna nueva del 9 de noviembre, según el calendario astronómico de Xataka, los cielos oscuros son un momento excelente para explorarlas. El cinturón de Orión sirve de punto de partida: justo debajo de su nebulosa se ve a simple vista desde lugares oscuros, pero se aprecia e impresiona más con prismáticos. Y como broche final, la Voyager 1 de la NASA alcanzará el hito de estar a un día luz de la Tierra, unos 25.900 millones de kilómetros según la definición de luz-día de la NASA.
Foto | Aperture Vintage (vía Unsplash)
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