Cubrir un glaciar con 200 m² de lana de oveja no frena el deshielo, pero es mucho más efectivo de lo que parece

  • Sobre el Tsanfleuron, en Glacier 3000, dos mantas de Fisolan (400 y 750 g/m²) junto a un geotextil de referencia

  • El "50%" de los titulares documenta el rendimiento del geotextil; la lana aún no tiene cifra propia

Cubrir un glaciar con 200 m² de lana de oveja no frena el deshielo, pero es mucho más efectivo de lo que parece
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Redacción Xataka Ciencia

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El pasado 22 de junio, cuatro estudiantes de máster de la Universidad de Lausana subieron al Glacier 3000, sobre Les Diablerets (Suiza) con dos mantas de lana de oveja de diez por diez metros y una cobertura sintética de las que las estaciones de esquí tienden cada verano sobre el hielo. Tres meses después, los titulares aseguraban que habían "ralentizado su deshielo en más de un 50%". La cifra no aparece en ningún comunicado del proyecto: en su página oficial, el equipo dice que las dos mantas ofrecieron "una protección comparable a la del geotextil convencional".

El campo de pruebas. El proyecto, bautizado como Keep It Wool, lo firmaron Maxime Galley, Elliot Gaffiot, Jose Bastidas y Léonard Duloube, cuatro estudiantes de máster de la UNIL, con el respaldo del Centro Interdisciplinario de Investigación de Montaña (CIRM) y la Fundación Summit. La idea partió de "Glaciers Under Cover", una exposición presentada en Vevey en 2025 por Nathalie Dietschy, profesora de Historia del Arte de la UNIL, que cuestionaba el uso de coberturas sintéticas sobre los glaciares.

Las dos mantas las fabricó la empresa suiza Fisolan AG, con densidades de 400 y 750 gramos por metro cuadrado, sobre diez por diez metros cada una; los lastres eran sacos de malta reciclados rellenos de gravilla. La nota oficial de CleantechAlps, distribuida el 11 de septiembre, detalla que las mediciones se tomaron cada dos semanas hasta septiembre. El equipo clavó estacas en el centro de cada parcela para comprobar cuánto había bajado la superficie.

El problema que vienen a evitar. Las coberturas sintéticas, con el viento, la lluvia y el desgaste, sueltan fibras que el agua de fusión arrastra río abajo. Birgit Sattler, de la Universidad de Innsbruck, presentó en la asamblea de la Unión Europea de Geociencias de 2025 un trabajo sobre el aislamiento glaciar donde reportaba longitudes de fibra de hasta tres kilómetros por metro cuadrado de hielo, y fibras adheridas o dentro de pequeños invertebrados aguas abajo. En ese mismo estudio, cubiertas de celulosa rindieron de forma comparable al polipropileno, sin liberar fibras ni lixiviar compuestos.

"La lana nos pareció especialmente interesante: es un recurso local, natural y actualmente infravalorado", explica Laurent Thurnheer, director de la Fundación Summit, que quería "explorar una alternativa a las láminas sintéticas que se usan para proteger temporalmente ciertas zonas de los glaciares". En Suiza, hasta el 70% de la lana de oveja se destruye cada año porque las ovejas se crían sobre todo por carne, leche y mantenimiento de los pastos, recuerda la página oficial del proyecto.

La escala del parche. El propio equipo reconoce que ni la lana ni el geotextil bastan a gran escala. Las coberturas cubren apenas el 0,02% de la superficie de los glaciares suizos y conservan unos 300.000 metros cúbicos de nieve al año, frente a los casi mil millones de metros cúbicos de hielo que el país pierde cada año. El balance de 2026, difundido por GLAMOS, confirma la tendencia: los glaciares suizos perdieron el 5,5% de su volumen en un año, el segundo mayor derretimiento de la serie monitoreada, y acumulan casi el 20% de pérdida desde 2021.

La Fundación Summit admite en su página que incluso a gran escala las coberturas no bastarían para frenar la desaparición de los glaciares, y que reducir las emisiones de gases de efecto invernadero sigue siendo la principal vía para limitar el retroceso. Las mantas sirven para ganar tiempo en zonas concretas; el deshielo lo deciden las emisiones.

Foto | Summit Foundation

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