Una de las zonas del cuerpo humano (al menos el femenino) peor descritas, es el clítoris. No es que se desconocieran todos datos de la que es una de las zonas erógenas de la mujer, pero lo que se tenía hasta ahora era más vago que lo que se conoce del homólogo masculino, aunque eso ha cambiado. Un equipo del Amsterdam UMC ha trazado en tres dimensiones los nervios de su “glande”, la parte más sensible, y los datos descubiertos son reveladores y esperanzadores para la medicina.
Un mapa con puntos ciegos. El clítoris se ha estudiado mucho más despacio que los genitales masculinos, y las representaciones dominantes minimizaron durante décadas su importancia estructural. La edición 38 de ‘Gray’s Anatomy’, de 1995, lo describía erróneamente como “una versión pequeña del pene”. En lo técnico, ZME Science, a partir de The Guardian explica que buena parte del órgano queda oculto tras el hueso púbico, y que la disección clásica y la resonancia magnética estándar muestran su forma general pero fallan al captan bien las fibras finas.
Esa falta de precisión condicionó los esquemas médicos, y trabajos anteriores describían un nervio dorsal que se iba afinando al llegar al glande, de ahí que se dibujara una inervación escasa justo en la zona más sensible. Los autores del estudio atribuyen esa observación a la dificultad de seguir el nervio con disección macroscópica.
Luz de sincrotrón para ver nervios. Para superar esos límites, el equipo de Ju Young Lee, primera autora del estudio, recurrió a la tomografía de contraste de fase jerárquica (HiP-CT), una técnica de rayos X que aplicaron en la Instalación Europea de Radiación Sincrotrón (ESRF), en Grenoble. Escanearon dos pelvis femeninas de donantes de 59 y 69 años, con tamaños de vóxel de hasta dos micrómetros. Lee sostiene que es el primer mapa 3D de los nervios dentro del glande femenino. No obstante, advierten de que la muestra es pequeña, de que las donantes eran posmenopáusicas, y que no cartografiaron el sistema nervioso autónomo, así que los resultados pueden no reflejar toda la variabilidad anatómica.
Cinco troncos en el glande. En las dos pelvis, el nervio dorsal del clítoris no se apaga al acercarse al glande, sino que llega dividido en cinco troncos principales que se ramifican como un árbol hacia la superficie. El diámetro máximo de esos troncos oscila entre 0,23 y 0,7 milímetros, y los del lado izquierdo y el derecho no cruzan la línea media. Además, algunas ramas ascienden en forma de U invertida hasta terminar en el monte del pubis y en el capuchón clitoridiano, y el nervio labial posterior, que ya se sabía que inerva los labios, también lo hace en los laterales del cuerpo del clítoris.
Qué implica en el quirófano. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 230 millones de niñas y mujeres vivas han sufrido mutilación genital femenina. El estudio indica que alrededor del 22% de las mujeres que se someten a una reconstrucción clitoridiana experimentan después un descenso de su experiencia orgásmica, y Lee espera que conocer mejor los nervios ayude a reducir esa cifra. También destaca que la cirugía de afirmación de género y las cirugías estéticas genitales, cuya popularidad ha aumentado mucho según los autores, señalan que algunas ramas se extienden más allá de la llamada zona de riesgo, como las que llegan al monte del pubis. Con esta cartografía, los cirujanos dispondrían de un marco anatómico más fiable para preservar las fibras sensitivas y limitar daños involuntarios a la sensibilidad.
Foto | Xataka Ciencia
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