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La oxitocina sintética: el nuevo elixir

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Ahora que Sanidad investiga 81 webs por la venta ilegal de medicamentos en internet, vale la pena hacer hincapié en otra noticia sobre la venta de productos milagrosos: el nuevo candidato es la oxitocina.

La oxitocina es una hormona relacionada con los patrones sexuales y con la conducta maternal y paternal que actúa también como neurotransmisor en el cerebro. Por su supuesta función asociada con el contacto y el orgasmo. Algunos la llaman la “molécula del amor“ o “la molécula afrodisíaca“. En Genciencia hemos hablado de ella en diversas ocasiones, como en El amor empezó con la micción o La embarazada desmemoriada: efectos de la oxitocina en el parto.

También parece estar involucrada en el reconocimiento y establecimiento de relaciones sociales y podría estar involucrada en la formación de relaciones de confianza y generosidad entre personas.

Es decir, que la oxitocina también sería algo así como la hormona del buen rollo, la hormona New Age, la molécula que todo el mundo llevaría a Woodstock. Y así es precisamente cómo se vente torticeramente en Internet: como elexir de la confianza. Dan la idea de que la oxitocina hace la gente completamente ingenua: “Dáselo a un hombre de negocios y comprará todos tus productos; dáselo a una mujer y caerá enamorada de ti“.

El equipo de Moïra Mikolajczak de la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica) ha experimentado sobre las posibilidades de la oxitocina a la hora de crear confianza en los demás, administrando a 60 voluntarios varones un poco de oxitocina (en unos) y un placebo (en otros). Los resultados han sido que, aunque aumenta la confianza, su efecto no es determinante.

El experimento consitía en lo siguiente:

Estos voluntarios jugaron entonces un juego de confianza en el que tenían que dar dinero a otra persona en la que debían de confiar si quería recibir más dinero. En manos de esta persona el dinero se podía triplicar, pero podía elegir si devolver el dinero recibido o bien dar además un extra de lo ganado. A los participantes se les decía que jugaban con parejas que eran descritas como fiables o no fiables a través de ciertas descripciones, como sus aficiones. Los sujetos a los que se les administró oxitocina realizaron mayores transferencias con sus parejas que los sujetos a los que se suministró el placebo, pero no cuando los receptores de dichas transferencias eran catalogados como no fiables.

Según Thomas Baumgartner, de la Universidad de Basilea, éste es el primer estudio en humanos que muestra que las oxitocina no produce su efecto en todas las situaciones.

Vía | La Flecha

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