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¿Cada vez muere menos gente de hambre?

¿Cada vez muere menos gente de hambre?
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A pesar del tono catastrófico que desprenden las noticias de los medios de comunicación convencionales, en el mundo en desarrollo, las muertes por desnutrición y hambre han descendido continuamente con el transcurrir de los años.

Y lo más importante: ni siquiera el impacto de las guerras civiles contemporáneas no han sido lo suficientemente destructivas como para invertir el sentido de dicha tendencia.

Tal y como explica Steven Pinker en su libro Los ángeles que llevamos dentro, la ayuda humanitaria dirigida a la población más vulnerable (los niños de menos de 5 años) no se limita a enviar dinero, sino que adaptan descubrimientos de las ciencias de la salud público sobre las causas que matan más.

La mayoría de las muertes infantiles del mundo en desarrollo se deben a cuatro causas: malaria; enfermedades diarreicas como el cólera y la disentería; infecciones respiratorias como la neumonía, la gripe y la tuberculosis; y el sarampión. Todas se pueden evitar y tratar, a menudo con un coste notablemente bajo. Las mosquiteras, los fármacos antipalúdicos, los antibióticos, los purificadores de agua, la terapia de rehidratación oral (un poco de sal y azúcar en agua limpia), las vacunas y la lactancia materna (que reduce las enfermedades diarreica y respiratorias) pueden salvar muchísimas vidas. Durante las tres últimas décadas, sólo las vacunas (que en 1974 protegían sólo al 5 % de los niños del mundo y actualmente protegen al 75 %) han salvado veinte millones de vidas.

El hambre también se mantuvo a raya gracias a la tecnología aplicada en la agricultura. Entre 1840 y 1880, el nitrógeno de guano marcó una gran diferencia para la agricultura europea. Cuando se agotó este nitrógeno, entonces los más agoreros profetizaban que la explosión demográfica y la falta de cultivos desencadenaría un desastre. Sin embargo, Fritz Haber y Carl Bosch arreglaron la situación. Ellos fueron los inventores de un sistema para fabricar grandes cantidades de fertilizante de nitrógeno inorgánico a partir de vapor, metano y aire. Otros dos factores permitieron salvar a la humanidad del desastre: el motor de combustión interna (para fabricar tractores y no depender tanto de los caballos, para cuya alimentación eran necesarias muchas tierras exclusivas) y una nueva variedad de trigo vigorosa y resistente (“Marquis”), cruzando una planta del Himalaya con una americana que podía sobrevivir más al norte, en Canadá.

Los transgénicos también contribuirán a mejorar la situación. Porque, a pesar de las opiniones en contra, la evidencia científica sobre su seguridad es muy elevada, como señala una revisión de 1.783 estudios. Ante lo cual no podemos frenar su desarrollo, sino exigir mayores controles en su gestión legal y económica (lo digo para los que quieran mencionar la palabra “Monsanto”).

Otra cosa bien distinta es que en algunos países del Primer Mundo, la gente muera ya por exceso de calorías, y no por déficit, como es el caso de Estados Unidos, sobre todo si recorréis el lado más 'redneck' o paleto del país.

Guerras

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Una prueba suplementaria del hecho de que cada vez haya menos hambre y se combata más eficientemente son los estudios relativos a las hambrunas que producen las guerras actuales. Por ejemplo, en la Guerra de Corea, aproximadamente un 4,5 % de la población murió de hambre y enfermedades en cada uno de los cuatro años de conflicto. Pero en la guerra civil de la República Democrática del Congo, incluso asumiendo los cálculos más pesimistas, solo murió un 1 %, cuatro veces menos que en Corea.

El más reciente estudio epidemiológico sobre este tema fue publicado en Lancet, acerca de los muertos de Irak. La cifra propuesta por el estudio era increíblemente baja, según los estadistas Michael Spagat y Neil Johnson, de modo que la OMS propuso una cifra más ajustada, igualmente baja.

¿ Y qué pasa con el informe de 5,4 millones de muertos (el 90 % a causa de hambre y enfermedades) en la guerra civil de la República Democrática del Congo (RDC)? También es una cifra hinchada. El Comité de Rescate Internacional (IRC, por sus siglas en inglés) obtuvo el número tomando un cálculo de índice de mortalidad anterior a la guerra que era demasiado bajo (pues procedía del África subsahariana, en mejor situación que la RDC) y restándolo de una estimación del índice durante la guerra que era demasiado alto (pues procedía de áreas en las que el IRC proporcionaba ayuda humanitaria, precisamente las que sufrían el mayor impacto de la guerra).
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