Es lo que afirma el científico estadounidense John Craig Venter, uno de los impulsores de la secuenciación del genoma humano y director del John Craig Venter Institute (JCVI), las millonarias instalaciones científicas de Rockville (Maryland, EEUU): que la vida artificial, la primera vida creada en un laboratorio, ya está aquí.
Empleando técnicas de laboratorio, Venter ya ha conseguido crear un cromosoma de 381 genes de largo que contiene unas 580.000 parejas bases del código genético. La secuencia de ADN se basa en la bacteria Mycoplasma, que Venter ha reducido a los elementos básicos necesarios para la vida, eliminando una quinta parte de su composición genética.
Fue necesario fabricar químicamente cada una de las secuencias, unidad a unidad. Tras ello, el trabajo duro se lo encomendaron a dos bacterias muy usadas en los laboratorios de todo el mundo: Escherichia coli, una bacteria intestinal presente en los animales, y Saccharomyces cerevisiae, una levadura utilizada industrialmente en la fabricación del pan, cerveza y vino.

Aunque el descubrimiento todavía no se ha hecho público de forma oficial, Craigg Venter, director del Venter Institute de San Diego (EE.UU) y promotor del genoma humano, ha dado a conocer la creación del primer cromosoma sintético elaborado partiendo de sustancias químicas fabricadas en laboratorio gracias a un equipo de 20 científicos.
Científicos de todo el mundo tratan de crear vida artificial y cada vez están más cerca de ello. Estamos hablando de una tecnología que podría cambiar nuestro planeta de una manera fundamental e impredecible.
La vida se ha convertido en una industria en la que cualquiera tiene la posibilidad, con muy pocos medios, de crear genomas de diseño. La biología sintética se ocupa precisamente de estos menesteres: crear sistemas biológicos artificiales y rediseñar los que existen en la naturaleza.