
Un grupo de científicos del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley han tenido éxito en el uso de la tecnología de escaneo óptico 3D para reproducir una serie de grabaciones que se realizaron hace más de 100 años. Estas grabaciones son nada más y nada menos, que viejas grabaciones del equipo que trabajó con Alexander Graham Bell en el laboratorio de Volta. Estas grabaciones se realizaron para poder mejorar la calidad de sonido del reciente fonógrafo creado por Thomas Edison.
Bell —famoso por su invención del teléfono— trabajaba en 1880 con un equipo de investigadores en su laboratorio Volta en Washington DC. Como medida de precaución ante posibles ladrones interesados en sus ideas, enviaba de forma periódica y a modo de custodia, grabaciones de sus resultados al Instituto Smithsonian, situado también en Washington. No obstante, los dispositivos para la reproducción de estas grabaciones no fueron enviados, lo que significa que sus inéditas grabaciones han permanecido sin escucharse durante más de un siglo.

En los teclados de muchos teléfonos, encontramos que cada tecla correspondiente a un número viene acompañada de tres letras del abecedario. En un teléfono móvil tiene sentido: nos servirá para enviar un sms. Pero ¿por qué las encontramos también en los teléfonos fijos, incluso antes de que existieran los teléfonos móviles?
El teléfono representó un nuevo paso adelante en este proceso de reducir el espacio y el tiempo. A finales del siglo
Hoy vamos a abrir las páginas de la prensa amarilla de la ciencia hasta llegar a la época en la que Alexander Graham Bell ya estaba sobrado de dinero y fama por haber inventado el teléfono.
Un día como hoy, no hace demasiado (7 de marzo de 1876), la Oficina de Patentes concedía la patente del teléfono a Graham Bell, inventor escocés, en una polémica decisión que ha seguido coleando hasta nuestros días.