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¿Por qué el zumo de naranja sabe tan mal después de cepillarse los dientes?

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Si aún no lo habéis probado, tenéis suerte. Pero si os cepilláis los dientes nada más levantaros y, a continuación, os servís un zumo de naranja, comprobaréis que sabe a rayos, a metal, y no a zumo de naranja. Una sensación que no se percibe con otra clase de alimentos. Así pues, ¿qué tiene de especial el zumo de naranja y la pasta dentífrica?

El culpable es el laurilsulfato sódico, un detergente espumoso presente en la mayoría de los dentífricos. Esta sustancia colapsa temporalmente las membranas externas de las células gustativas, y también altera algunos de los receptores.

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¿Por qué la comida del avión sabe tan mal?

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La respuesta rápida a la pregunta de por qué la comida del avión es tan sosa y anodina pudiera ser que es comida de baja calidad. O que en Primera Clase eso no pasa. Sin embargo, hay otros motivos que influyen en el sabor de la comida que ingerimos a 10.000 metros de altura.

Según sugieren algunos estudios, incluso fomentados por las propias compañíais aéreas, el sentido del olfato cambia mucho debido a las condiciones higrotérmicas de la cabina (el grado de humedad es bajísimo, resecando la nariz: cuando la nave alcanza su altitud de crucero, a 11.000 metros de altitud, la humedad de la cabina se mantiene a niveles mínimos para reducir el riesgo de corrosión de fuselaje).

También se ve influido el del gusto, debido al cambio en la presión del aire, que adormece las papilas gustativas. El aire seco (en torno a un 15% de humedad) y la presión de la cabina provocan que se duerman un tercio de las papilas gustativas. Algo parecido a lo que sucede cuando estamos constipados.

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¿Por qué sabe diferente la Coca-Cola de una botella de vidrio y una lata?

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A pesar de que Coca-Cola lo niega por activa, por pasiva y por perifrástica, muchos de nosotros notamos que la Coca-Cola bebida en una botella de vidrio sabe diferente que la servida en una lata de aluminio. Pero ¿esta diferencia en el paladar es puramente psicológica o hay una diferencia química real?

Si bien la fórmula de la bebida es siempre la misma, Sara Risch, química y miembro del Instituto de Técnicos de Alimentos, sostiene que es posible que se den casos de alteración del sabor, aunque muy sutiles. Por ejemplo, el polímero que reviste las latas de aluminio puede absorber el sabor soluble del refresco. Lo mismo pasaría en las botellas de plástico, en las que el acetaldehído del plástico podría transferirse al refresco. Las de vidrio, pues, conservarían el sabor más puro, pues el vidrio es el material más inerte de todos.

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Intentando comer una cucharadita de enana blanca

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Si pudiéramos saborear una cucharadita de una estrella enana blanca, descubriríamos que no sabe demasiado bien. Sería como lamer un trozo de carbón, pues las enanas blancas se componen básicamente de helio o carbono, tal y como señala el astrónomo del Adler Planetarium de Chicago Mark Hammergren.

Sin embargo, antes deberíais conseguir una cucharadita de enana blanca, una tarea bastante complicada.

En primer lugar deberíais llegar hasta una de ellas, y la enana blanca más próxima a nosotros se encuentra a 8,6 años luz. Además, la maniobra de aproximación a la estrella sería peliaguda, porque son extremadamente densas, y la gravedad es 100.000 veces mayor que la de la Tierra.

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¿Por qué hay alimentos que gustan a unos y a otros no?

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Según el científico Russell Keast de la escuela del área de Ciencias del Ejercicio y Nutrición en la Universidad de Deakin, los sabores de los distintos alimentos depende en gran medida del número y tipo de receptores del gusto con el que nacemos.

Estos receptores del gusto se agrupan en las papilas gustativas de la lengua y reaccionan de forma que reconoce los alimentos salados, dulces, agrios o amargos.

Hay personas que tienen más receptores de sustancias químicas presentes en los alimentos, por esa razón los perciben como más intensos.

De esta manera, la amargura que algunas personas experimentan al comer brócoli se relaciona con un receptor particular y se vincula con otro producto químico que se usa a menudo en la investigación llamado N-6-tropyluracil.

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Si quedan pocas galletas, te parecerán más sabrosas

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cookie-jar-730096.jpgLas cosas, cuanto más escasas son, más valor por nuestra parte obtienen. Así es como funcionan las piezas de coleccionista, por los que la gente puede pagar millones simplemente porque son únicas o hay muy pocas copias. Pero esa máxima incluso puede influir en cómo percibimos esas cosas, incluso a través del gusto. Por ejemplo: no no sabe igual una galleta si hay muchas que una galleta cuando hay pocas.

Es al menos lo que sugiere un estudio de 1975 del psicólogo Stephen Worchel, de la University of Hawaii, en Hilo: las galletas de un tarro casi vacío saben mejor que las mismas galletas de un tarro lleno. El estudio llevaba por título “Efectos de la oferta y la demanda en la calificación del valor del objeto“ y fue publicado en Journal of Personality and Social Psychology.

Lo explica así Richard Wiseman:

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El nacimiento del imperio del Ketchup

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Si habéis estado en Estados Unidos sabréis que raramente encontraréis en un restaurante un ketchup que no sea de la marca Heinz. Sin embargo, hallaréis sin dificultad diversas marcas de mostaza (y ya puestos, de sacarina, muchas más que de azúcar).

¿Por qué existe este fenómeno de monopolio alimentario? La razón precisa se ignora. Por más que se intenta sacar al mercado ketchups de mejor calidad o con sabores más sofisticados según expertos catadores, todos ellos acaban siendo relegados del mercado o convirtiéndose en salsas para espaguetis (para los cuáles sí que hay tipologías para dar y vender).

Según el experto mundial en los primeros años del ketchup, Andrew F. Smith (entre otros libros de referencia, es editor jefe de la Enciclopedia Oxford de la comida y la bebida en Estados Unidos), gran parte de la historia de la civilización culinaria podría narrarse a través del tomate.

Cortés transportó esta hortaliza/fruto a Europa desde el Nuevo Mundo. Los italianos los usaron para reemplazar a la berenjena. En el norte de la India, entró en el curry y en el chutney. Y, contra toda idea preconcebida, el mayor productor de tomate del mundo es China (sólo desde hace unos pocos años).

Pero para Smith, la más perfecta de las manifestaciones del tomate es el ketchup. Es barato, es un condimento y no un ingrediente (lo que permite aplicarse discrecionalmente en un restaurante) y, parafraseando el ensayo de Elizabeth Rozin El ketchup y el inconsciente colectivo, “el ketchup bien pudiera ser la única verdadera expresión culinaria del crisol de culturas”.

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El nacimiento del sabor y el miedo a los sabores nuevos

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El sabor es más importante de lo que parece. Nos sirve para detectar cuándo un alimento está en mal estado, pero también qué alimentos nos convienen más a nivel nutritivo.

Por esa razón nos pirramos por los dulces y las grasas a pesar de que la obesidad sea la pandemia del siglo XXI: porque en el momento en que se forjaron nuestras preferencias gustativas, la carencia de alimentos hacía importantes los alimentos dulces y grasos frente a los demás, porque nos proporcionaban más calorías para sobrevivir.

Los antepasados que no sentían esa preferencia por el dulce y se contentaban con, no sé, consumir verdura, tenían más probabilidades de palmarla y, por tanto, no acababan reproduciéndose y transmitiendo genéticamente sus preferencias.

Otro rasgo que ha perdurado desde tiempos inmemoriales ha sido la neofobia. Es decir, el evitar gustos nuevos. Esto se produce exclusivamente en los niños: una vez cumplen 2 o 3 años de edad entonces evitan cualquier gusto nuevo. Definido por el psicólogo estadounidense William James (1842-1910), este trastorno se caracteriza por “una tendencia a rechazar cualquier cosa nueva, un miedo anormal y persistente hacia casi cualquier novedad”.

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La cantidad perfecta de edulcorante en la Pepsi Light y la salsa para espaguetis platónica (y II)

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spaghettipizza_1_2.jpgAyer os desvelaba los intentos infructuosos de Howard Moskowitz de alcanzar la cantidad perfecta de edulcorante en la Pepsi Light. En 1986, Moskowitz recibió un encargo similar de la empresa de sopas Campbell´s (sí, del que luego surgiría el arte pop de Warhol).

Campbell´s estaba trabajando en una salsa para espaguetis que compitiera contra la marca Ragú: la Prego.

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