Los lugares aquí listados no tienen por qué ser necesariamente diminutos, pero sin ningún género de dudas todos ellos son efímeros. Son sitios contingentes. Pequeños por su duración. Casi espejismos que pueden desparecer en cuanto pestañeas. Escuetos en la dimensión temporal aunque no tanto en la física, son enclaves tan inestables y preciosos como una pompa de jabón; plop, y se esfuman. Lugares evanescentes como la Atlántida que Platón relata en su Timeo.
Muchos de estos lugares serán tragados por las aguas como consecuencia del calentamiento global y la subida del nivel del mar.
