La rata es una máquina de supervivencia. Un cyborg venido del futuro para matar al salvador de la humanidad. Un miembro del clan McLeod, un inmortal, sólo puede quedar uno. Un símbolo que debería crear más alarma que la cruz gamada. Atención a las siguientes cifras:
Puede nadar durante 72 horas. Puede saltar desde una altura de 15 metros sin sufrir daño. Puede colarse por huecos de poco más de 1 centímetro. Puede dar brincos de casi 1 metro. Puede trepar por superficies verticales. Puede caminar sobre cuerdas. Puede sobrevivir sin agua más tiempo que un camello. Puede comer todo lo que es comestible, y también muchas cosa que no lo son: plomo laminado, hormigón tierno, ladrillos, madera y aluminio.
Por si estas marcas no fueran suficientes, practican sexo hasta 20 veces al día y son extremadamente promiscuas: una hembra en celo puede tener sexo más de 500 veces con un montón de machos distintos y parir 12 camadas de 22 crías cada año.
No en vano, en Estados Unidos se calcula que su población es de 150 millones. En Reino Unido supera la población humana. Dicen que nunca estamos a más de 2 metros de una rata. Tony Stephens opina que esa distancia es de unos 20 metros en cualquier ciudad.

Una vez se llevó a cabo un experimento para demostrar que las ratas pensaban. Y no, no se trataban de ratas hermanas de Algernon, el roedor superdotado de
El causante de las oleadas de peste bubónica que asolaron Europa y Asía fueron posibles gracias a algo tan insignificante como una pulga, concretamente la Xenopsylla cheopis, la pulga de la rata oriental.
Los perros han evolucionado de los lobos (los lobos grises son sus parientes vivos más próximos), y empezaron a acompañar a los seres humanos hace 12.000 – 14.000 años.
Probablemente todos habréis sido testigos de su buena mano con los perros. Con unos simples movimientos, César Millán ha conseguido que su programa, El encantador de perros, sea uno de los más populares para los que una mascota en casa. 
Si algo puede definir al dragón de Komodo es su tamaño y su elevadísimo grado de toxicidad. No en vano, a esta criatura se la denomina “dinosaurio viviente” (aunque no sea un descendente directo de ellos, a diferencia de los pájaros y los cocodrilos). En 1926, W. Douglas Burden, aventurero de profesión, encabezó una expedición para capturar a un espécimen vivo.
El delfín debe de ser uno de los animales que mejor prensa tiene. Pero este exceso de benevolencia hacia los delfines ha provocado que popularmente se les considere criaturas muy inteligentes, amigos de las bromas y de las risas e iconos de la paz y el amor. El símbolo de la ecología.
Si hemos de defender nuestras convenciones, nuestros sistemas éticos y nuestras leyes, pues, no es buena idea hacerlo en base a cómo afrontan los demás animales los dilemas que les salen al paso. Porque los animales no son buenos y los humanos son malos. Ni tampoco los animales son malos y los humanos son buenos.
Antes de empezar, es necesaria una aclaración terminológica. Los biólogos acostumbran a usar rasgos netamente humanos para describir ámbitos animales. Esto se hace por dos razones: para facilitar la comprensión gracias a la analogía que origina la palabra y por economía verbal.