El dilema de Collingridge para enfrentarnos a la tecnología

El dilema de Collingridge para enfrentarnos a la tecnología
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Básicamente hay dos formas de enfrentarnos a una nueva tecnología por sus efectos sociológicos. A saber:

Regular una tecnología cuando aún es joven y poco conocida y entonces aún oculta sus consecuencias inesperadas o indeseables; u optar por esperar ver cuáles son estas consecuencias, aunque entonces perderemos el control sobre su regulación.

Dilema de David Collingridge

Este dimea fue plateado inicialmente por David Collingridge, un académico de la Universidad de Aston del Rein Unido, en 1980, a través de su libro The Social Control of Technology:

Cuando el cambio es fácil, su necesidad no puede ser anticipada; cuando la necesidad de cambio es aparente, el cambio ya se ha vuelto caro, difícil y laborioso.

Tal y como abunda en ello Eugeny Morozov, profesor visitante de la Universidad de Stanford, en el libro Eso lo explica todo (editado por John Brockman):

El dilema de Collingridge es una de las maneras más elegantes de explicar muchas de las disyuntivas éticas y tecnológicas complejas (pensemos en los drones o en el sistema de reconocimiento facial) que acosan nuestro mundo globalizado.

Otra forma de afrontar las nuevas tecnologías también tiene que ver con nuestra predisposición a las novedades, que está fuertemente ligada a nuestra edad, como escribió satíricamente Douglas Adams, autor de Guía del autoestopista galáctico, en un artículo publicado en The Sunday Times, el 29 de agosto de 1999::

Me imagino que las generaciones anteriores tuvieron que aguantar refunfuñando y resoplando la aparición de inventos como la televisión, el teléfono, el cine, la radio, el coche, la bicicleta, la imprenta, la rueda, etcétera, pero no te creas que hemos aprendido cómo funciona la cosa, a saber:

  1. Todo lo que ya está en el mundo cuando naciste es normal.

  2. Todo lo que se inventa entre este momento y antes de que cumplas los treinta es increíblemente emocionante y creativo y, con un poco de suerte, puedes vivir de eso.

  3. Todo lo que se inventa después de que hayas cumplido los treinta va contra el orden natural de las cosas y es el comienzo del fin de la civilización tal y como la conocemos, hasta que se haya utilizado durante unos diez años y empiece poco a poco a considerarse normal.

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