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¿Tiene algo de malo leer en el retrete?

¿Tiene algo de malo leer en el retrete?
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Leer es bueno. Aunque, para ser completamente justos, habría que delimitar qué significa leer. No creo que proporcione los mismos beneficios leer determinados libros o revistas frente a otros. A decir verdad, estoy convencido de que hay lecturas que son perniciosas. Pero esto es un blog de ciencia, no de crítica literaria, así que vamos a analizar el acto de leer en general (si queréis una opinión fuera de la ciencia, aquí).

Son muchas las personas que leen en el retrete, mientras están haciendo aguas mayores. Antes eran los libros y las revistas, ahora son el Twitter o Factbook (resulta un poco inquietante imaginar que muchos de los mejores tuits que leemos quizá fueron escritos mientras el autor estaba sentado en el retrete). Sea como fuere, ¿tiene algo de malo, a nivel estrictamente médico, lo de leer (o escribir) sentado en el retrete?

A pesar de que se han publicado varios artículos sobre lectura y hacer de vientre (donde incluso se ponía en cuestión que no era buen concentrarse en la lectura, sino en el propio arte de la defecación), el estudio definitivo al respecto llegó en 2009 en la revista Neurogastroenterology & Motility.

Este estudio realizado por investigadores de Israel consistió en encuestar a una muestra de 500 adultos acerca de sus costumbres mientras estaban sentados en el retrete. Incluso se les preguntaba la consistencia de sus heces gracias a la escala de Bristol.

Las conclusiones es que leer en el retrete impone estar más rato en esa posición tan poco noble, y en esa posición se combate el estreñimiento, pero se incrementa la probabilidad de las hemorroides. Pero, en ambos casos, los efectos son lo suficientemente leves como para no obsesionarnos demasiado (otra cosa es que os paséis horas así). Pierre Barthélémy analiza alguno de los resultados del estudio en su libro Crónicas de ciencia improbable:

La mitad de la muestra considera el retrete como un gabinete de lectura. El retrato robot del bibliófilo de cagadero describe a un hombre más bien joven, diplomado y lacio. En cambio, las mujeres, las personas de edad, los agricultores, los obreros y los fervientes creyentes están menos inclinados a leer en ese lugar. Pero tal vez solo sea el trivial reflejo de los hábitos de lectura de unos y otros...

Imagen | isfullofcrap

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