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¿Cuántas clases de caca puede evacuar un ser humano? La escala de heces de Bristol

¿Cuántas clases de caca puede evacuar un ser humano? La escala de heces de Bristol
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Por término medio, una persona promedio evacua unos 150 gramos de caca, lo que representa 4,5 kg al mes y 54 kg al año. Vamos a repetirlo: 54 kg. Sólo por eso, la caca ya merece nuestra atención: cada año, una persona delgada podría estar evacuando el equivalente en caca a su peso corporal. Los aproximadamente 45 millones de españoles generamos diariamente 6,75 millones de kilogramos, aproximadamente el peso de la Torre Eiffel.

En general, nuestras heces son bastante parecidas entre sí: están formadas por tres cuartas partes de agua y una cuarta parte de materia sólida. Contienen bacterias muertas (30%), grasas (10-20%), residuos inorgánicos (20 %), proteínas (2-3%) y productos no digeridos (30%). Sin embargo, todos sabemos que las cacas difieren mucho entre sí según la persona, e incluso según el día en que acudamos al excusado.

En aras de clasificar universalmente las cacas humanas, en 1977, gastroenterólogos de la Universidad de Bristol se pusieron manos a la obra a fin de evaluar la salud de las deposiciones, tal y como explica Compendio general e innecesario de cosas que nunca pensó que le fueran a importar de Cristina García-Tornel:

La variación en la composición y los movimientos de los esfínteres anales, así como el tiempo que pasan en el colon, hacen que la caca muestre una rica variedad de formas (…) Así nació la escala de heces de Briston, que diferencia siete tipos de cacas.

Según la escala de Bristol, pues, encontramos las siguientes clases de deposiciones:

Tipo 1: las típicas bolitas, como cacas de cabra, que pasan por dificultad por el esfínter. Han permanecido mucho tiempo en el tracto intestinal y permiten identificar a los estreñidos y a las personas con un estilo de vida poco saludable.

Tipo 2: las salchichas compuestas con fragmentos unidos entre sí, como las diferentes partes del cuerpo de un artrópodo. Pueden indicar deshidratación y estreñimiento.

Tipo 3: bienvenidos al tipo de caca o zurullo más común y saludable de todos. Tiene forma de morcilla y presenta grietas en la superficie. Este tipo de churro gordo y trastesado debería estar expuesto en cualquier museo de la caca que se precie.

Tipo 4: la típica salchicha estirada, delgada, suave, lisa, blandita, que emerge con una facilidad pasmosa, flop. También se consideran bastante normales, y saludables.

Tipo 5: Trozos de masa pastosa con bordes bien definidos. Se defecan fácilmente y, en ocasiones, los médicos las conceptúan como diarrea suave asociada a un trastorno intestinal.

Tipo 6: Fragmentos blandos y esponjosos con bordes irregulares y consistencia pastosa. Puede ser síntoma de diarrea.

Tipo 7: Materia fecal de aspecto acuoso o totalmente líquido, sin fragmentos sólidos, y que, al evacuar, suene sonar como una moto vieja revolucionándose. Son excrementos que han permanecido poco tiempo en los intestinos y denotan, entre otras cosas, una infección viral o bacteriana. Suelen dejar todo el excusado pringado, en plan gotelé coprófilo. La pesadilla de cualquier WC público.

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Muriendo por caca

Aunque se da muy ocasionalmente, acudir al baño también implica cierto peligro. Hasta el punto de que hay personas que fallecen mientras están evacuando. Para que ello se produzca deben coincidir dos circunstancias: haber padecido algún accidente vascular o insuficiencia cardiaca y, además, tener problemas a la hora de ir al baño, con excrementos secos y duros.

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El sobreesfuerzo del estreñido provoca que se concentre el flujo sanguíneo en el abdomen. Como consecuencia, al cerebro y el corazón les llega menos riego, lo que para personas con problemas del sistema circulatorio puede resultar mortal.

Tranquilos, en general lo de evacuar no entraña ningún riesgo, salvo el de inundar el ámbito de cualquier estancia de una pestilencia repugnante. Con todo, nunca está de más evacuar siguiendo los consejos de los expertos, que consideran que la forma más correcta de hacerlo es en cuclillas. Ésta es la postura que adoptaban nuestros antepasados antes de que se inventara el inodoro y comenzásemos a hacer caca cómodamente sentados. La defecación en cuclillas facilita los movimientos peristálticos del colon y del recto que impulsan las heces hacia el exterior, lo que a su vez permite una óptima y saludable limpieza de los intestinos.

Y si aún os habéis quedado con ganas de leer más hacer de vientre (o seguís sentados en el excusado dándolo todo, que sabemos que muchos nos leéis desde allí), entonces no os perdáis la hamburguesa de caca o el trasplante de caca.

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