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Los 7 enanitos que sobrevivieron al campo de concentración nazi (I)

Los 7 enanitos que sobrevivieron al campo de concentración nazi (I)
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Hace unos días estaba recorriendo Lyon, en Francia, y pude entrar en un museo de miniaturas espectacular: toda clase de escenarios, desde museos, habitaciones o tiendas, hasta manicomios o restaurantes, estaban miniaturizados hasta que cabían en cubículos del tamaño de una caja de zapatos. Me encantan las miniaturas, así que tomé muchas fotos, que podéis ver con detalle aquí.

Las miniaturas humanas también producen fascinación, y ciertamente ahora están de moda, encabezando la marcha el personaje inteligente y hedonista de Juego de tronos, seguramente el enano más famoso de la televisión, con permiso de Willow.

Influido por todos esos rasgos liliputienses, os voy a contar el reverso tenebroso de Blancanieves y los siete enanitos. Aquí no hay Blancanieves. La historia seguramente tendría que rodarse en blanco y negro, muy sucia, con mucho barro. Los enanitos serían polacos.

Y estarían encerrados en un campo de concentración nazi, Auschwitz. Bajo los curiosos ojos del temible doctor Mengele, posiblemente el científico loco que mejor representa ese icono de malvado que se retuerce un bigote mientras se carcajea incansablemente en su butaca para dominar el mundo. No en vano, las víctimas de Mengele lo llamaban “el ángel de la muerte”.

El origen de los enanos de Liliput

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Como si fueran hobbits eslavos, los siete hermanos que protagonizan esta historia nacieron en la aldea de Rozavlea, en Transilvania. Todos ellos se dedicaban a explotar su condición de acondroplásicos para vivir del espectáculo, tal y como explica el historiador Gregorio Ugidos en su libro Chiripas de la historia:

Shimson Eizik Ovitz era badchan (actor en las boas) y más tarde se convirtió en rabino itinerante en la región de Maramures, se casó dos veces con mujeres de altura promedio y tuvo diez hijos, siete de ellos enanos (afectados de acondroplasia). Rozika y Franzika, las hijas de su primer matrimonio con Brana Fruchter, eran enanas; con su segunda esposa, Bertha Husz, tuvo otros ocho hijos, tres de talla normal y cinco enanos: Avram, Frieda, Micki, Elizabeth y Piroska, también conocida como Perla.

Su estilo de espectáculo no pasaba por el hecho de que la gente se riera de ellos por ser enanos, sino que reconocieran sus talentos con independencia de lo mismo. Por ello crearon un conjunto musical llamada Troupe de Lilliput, y durante quince años tuvieron una carrera meteórica en Europa Cental. Hasta el rey Carol II de Rumanía los había invitado a actuar en la corte.

Cuando, en septiembre de 1940, Hungría ocupó el norte de Transilvania, las nuevas leyes raciales prohibieron a los artistas judíos entretener a los no judíos. Aunque los Ovitz eran judíos observantes, obtuvieron documentos que ocultaban su condición y continuaron sus giras. (…) En mayo de 1944, los doce miembros restantes de la familia fueron deportados a Auschwitz-Birkenau por ser judíos. Los Ovitz se encontraron doblemente amenazados: por el programa de eutanasia Aktion T-4, que organizaba el exterminio de discapacitados (…) pero también, en tanto que judíos, por la Solución Final.

En la siguiente entrega de este artículo descubriremos qué pasó con la Troupe de Lilliput a su llegada al campo de concentración de Auschwitz.

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