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Músculos sintéticos a base de gel

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Existe un tipo de gel con unas características muy especiales: cuando son sumergidos en un baño especial con cierto número y cantidad de reactivos, comienzan a latir, literalmente, como si se tratase de un corazón. Son los geles que se rigen por la reacción de Belousov-Zhabotinsky, la cual es un ejemplo cásico de termodinámica de no equilibrio. Así, disponemos de un oscilador químico, y esto lo que supone es un abanico extensísimo de posibilidades para aplicar a la industria nanotecnológica, como veremos.

Las propiedades de este tipo de gel no se habían formalizado todavía teóricamente, pero un grupo de investigadores del Departmento de Ingeniería Química y del Petróleo de la Universidad de Pittsburg, formado por Anna Balazs y por Robert von der Luft han estudiado a conciencia las posibilidades del gel, y han publicado el primer modelo formal general para estudiar sus cambios de forma a gran escala. El principio básico que condiciona el movimiento pulsante del gel es la presencia de un catalizador metálico que está firmemente unido a la estructura básica de poplímero del gel, con lo cual, al sumergir el producto en una solución adecuada, con los reactivos apropiados, se produce la contracción periódica hasta tal punto que resulta visible a simple vista (lástima no disponer de un video que ofreceros...).

La aplicación directa de estas propiedades parece ser la creación de un material que se pueda utilizar como músculo sintético en aplicaciones a escala microscópica (y no se sabe si también a escala nanoscópica...). Bastaría estudiar la posibilidad de dosificar convenientemente los reactivos para que el músculo realice el trabajo de cierta manera, o bien dejar la cantidad suficiente de "combustible" para que el músculo tenga una autonomía pulsante de determinada duración, útil para, por ejemplo, administrar una droga o medicina a un paciente a un ritmo determinado, en una zona del cuerpo determinada (esto ya es pura especulación mía) o vete tú a saber cuántas otras aplicaciones más.

De momento, aunque esa sea una muy buena posibilidad, y una interesante vía de estudio, los investigadores han creado una herramienta que permite el estudio de las deformaciones del gel ante estímulos de manera sistemática, herramienta que sin duda aportará gran cantidad de datos y otra comprensión del fenómeno, mucho mayor que la actual.

Vía | Nanotechnology

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