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La notación de los elementos: del espíritu de cuerno de ciervo al NH3

La notación de los elementos: del espíritu de cuerno de ciervo al NH3
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La notación de los elementos que hoy en día nos parece tan familiar apareció por primera vez en 1811, y constituyó un gran paso hacia una de las ideas centrales del conocimiento científico: que debe ser expresado de la forma más objetiva y global posible, exento de retórica y discursos oscuros, como bien denunciaba en Esto lo entiende hasta un niño de 10 años (o debería).

Entonces se pasó de identificar una sustancia como el amoníaco con el universal NH3 en vez de “espíritu de cuerno de ciervo”. Ya no importaba de dónde procedía la sustancia a fin de que fuera tal.

El artífice de la notación de los elementos fue el químico sueco Jöns Jacob von Berzelius. Su sistema es bien sencillo: utiliza una o dos letras para representar a los distintos elementos (derivadas con frecuencia de sus nombres en latín, por ejemplo, [Ag (Argentum) Plata] [Hg (Hydrargyrum) Mercurio] [Au (Arum) Oro] [K (Kalium) Potasio] [Cu (Cuprum) Cobre] [Na (Natrium) Sodio] [Fe (Ferrum) Hierro] [Pb (Plumbum) Plomo]). Además, estableció un subíndice a la derecha, que indica el número de átomos de ese elemento.

La notación de Berzelius también borró por completo cualquier diferencia que pudiera existir entre la esencia de un material obtenido de fuentes naturales y el mismo material producido en el laboratorio. Con todo, las fuentes naturales de dichos materiales siempre han causado cierta fascinación, como podéis leer en Mapa químico del mundo, Suecia como centro neurálgico de los elementos y los turistas químicos.

Berzelius también mantuvo toda su vida una gran implicación en la minería y la industria, así que fue el descubridor de elementos como el cerio, el torio, el selenio y el silicio, todos ellos fuertemente ligados a la tierra por su naturaleza, tal y como explica Hugh Aldersey-Williams en La tabla periódica:

Los minerales de silicatos de los que acabó extrayendo silicio puro proporcionan la roca madre de Suecia. Encontró selenio, un elemento relacionado con el azufre, en el sedimento de una planta de ácido sulfúrico en la que tenía una inversión. El torio y el cerio los aisló de especímenes minerales insólitos que se le enviaron para su examen. En el caso del cerio, en particular, Berzelius trabajó junto a su patrón, Hisinger, en Estocolmo, así como en la hacienda rural de Hisinger, en las propias minas, electrolizando sistemáticamente diversas sales derivadas de los especímenes que se habían obtenido en una de las minas abandonadas de Hisinger.
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