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El estaño del fin del mundo, y de cómo era la peste del estaño y cómo envenanaba la comida

El estaño del fin del mundo, y de cómo era la peste del estaño y cómo envenanaba la comida
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Descubierto en 1854 por Julius Pelegrin, el estaño se conoce desde la antigüedad y ya se mencionaba en el Antiguo Testamento. Pero durante muchos siglos, los mayores yacimientos de estaño estaba en el fin del mundo.

No literalmente, por supuesto, pero sí metafóricamente. Y es que en Land´s End, en Cornualles, Inglaterra, es donde se encontraban las minas de estaño más puro de la época (unas minas que no cerraron hasta hace pocos años, y que hoy en día constituye una estupenda forma de hacer turismo por la zona, además de poder visitar lugares asociados con las leyendas artúricas... u orinar en el primer y último baño del mundo).

Podéis leer más acerca de Land´s End y sus minas en Land´s End: el fin del mundo designado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.

La peste del estaño

Cualquier herramienta, moneda o juguete de estaño puro, al enfriarse, exuda una especie de óxido blanco que lo cubre todo como la escarcha blanca cubre una ventana en invierno. Este óxido blanco se rompe después en pústulas, y debilita y corroe el estaño hasta que éste se hace añicos, como si fuera de quebradizo cristal.

La terminología que se emplea para denominar a este fenómeno, conocido desde hace siglos, es la peste del estaño, y también es a veces llamado lepra o enfermedad del estaño. El estaño "enfermo" puede "contagiar" al metal sano, de ahí la denominación de peste.

El químico Sam Kean explica más anécdotas al respecto en su libro La cuchara menguante:

Varias ciudades europeas con inviernos crudos (por ejemplo, San Petersburgo) tienen leyendas sobre costosos tubos de estaño del nuevo órgano de una iglesia que se han pulverizado en el instante en que el organista pulsó la primera nota. (Otros ciudadanos más píos, le echaban la culpa al diablo).

Veneno en la comida

platos
Antaño, las familias más pudientes tenían platos fabricados con estaño. Ciertos alimentos oxidaban el material, lo que provocaba el envenamiento de los comensales. Los tomates, que son ácidos, provocaban este efecto y fueron considerados tóxicos durante mucho tiempo.

En los vasos ocurría lo mismo, donde al contacto con whisky o cerveza provocaba que la gente entrara en un estado narcoléptico producido tanto por la bebida como por el estaño.

Minas del fin del mundo

mina geevor
Mina Geevor
Si queréis conocer un poco más sobre las minas de estaño que abastecieron al mundo desde el fin del mundo, cedamos el turno a Hugh Aldersey Williams en La tabla periódica:

La mayoría de las minas no cerraron hasta mediados del siglo XX; la razón por la que tienen tan buen aspecto no es que hayan sido restauradas, sino simplemente que no han tenido tiempo de degradarse. Algunas minas, como Geevor, aguantaron hasta cerca de 1990, época en la cual el monopolio internacional del estaño se había hundido y el precio del metal cayó por debajo de los 5 euros el kilogramo, lo que hacía que seguir extrayéndolo fuera antieconómico. Recientemente el precio del estaño se ha recuperado, lo que ha animado esperanzas de que pueda reemprenderse la minería.
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