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¿Por qué cuesta tanto encontrar aparcamiento? O la razón de que los aparcamientos gratuitos son desaconsejables (y III)

¿Por qué cuesta tanto encontrar aparcamiento? O la razón de que los aparcamientos gratuitos son desaconsejables (y III)
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El economista Donald Shoup también ha hecho referencia a que gran parte del tráfico que nos rodea en la ciudad es de gente que no deja de circular en busca de una oportunidad de aparcamiento gratuito, en su libro The High Cost of Free Parking (“El alto coste del aparcamiento gratuito”).

Él ha sido el que ha establecido la solución del 85 %:

En otras palabras, las ciudades deberían fijar los precios de los parquímetros en un nivel lo bastante alto para que solo el 85 por ciento de las plazas de una zona estuviesen ocupadas en cualquier momento dado. El precio ideal, dice Shoup, es el “precio más bajo que impida la escasez.

Shoup y sus investigadores calcularon que, los coches que buscaban aparcamiento cerca de la UCLA, en un día y medio y en una sección de 15 manzanas, conducían unos 5.800 km buscando una plaza. Cuando los ingenieros calculan los coches del tráfico que están buscando aparcamiento, los resultados oscilan entre el 8 % y el 74 %. Los tiempos medios de búsqueda pueden variar entre los 3 minutos y los 13.

Como señala Shoup, las cantidades pequeñas pueden tener grandes consecuencias. En una ciudad donde hagan falta tres minutos para encontrar aparcamiento en la calle y donde cada sitio cambie de manos más de diez veces al día, cada una de esas plazas generará treinta minutos de búsqueda al día. A 16 kilómetros por hora, eso significa que la plaza media genera 8 kilómetros de conducción al día, lo que arroja una suma anual que nos permitiría cruzar medio Estados Unidos… además de un montón de contaminación.

A todo esto hay que sumar la manera concreta que tiene de circular un conductor que busca aparcamiento: su forma de circular no es suave sino sincopada. Hay desaceleraciones continuas para comprobar si un sitio está libre o se puede aparcar. Maniobras para estacionar. Detenerse en doble fila para esperar que otro coche salga de su aparcamiento.

Además, este tipo de conducción favorece las colisiones, y por tanto, más congestiones todavía.

El problema, como sucede tan a menudo con el tráfico, es que el resultado colectivo del comportamiento inteligente de todo el mundo empieza a parecer, a gran escala, estúpido. La cantidad de congestión de tráfico adicional que genera esta búsqueda colectiva de aparcamiento resulta asombrosa.

Vía | Tráfico de Tom Vanderbilt

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