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Las raíces psicológicas del cuñadismo: gente que opina de todo sin tener ni idea

Las raíces psicológicas del cuñadismo: gente que opina de todo sin tener ni idea
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El término "cuñadismo" es una de las palabras de moda, aunque solo es un sinónimo de la palabra sabelotodo, es decir, alguien que opina de todo creyendo saber más que los demás, cuando en realidad sabe bastante menos que los demás.

Es alguien que acostumbra a dar lecciones cuando opina. No se limita a sugerir, sino a imponer, a hablar con ese deje que se estila en la barra de un bar. Hablan a los otros como si nadie tuviera idea de nada y ellos fueran los únicos lo suficientemente perspicaces como para descubrir las verdades del barquero. Y tiene raíces psicológicas muy profundas.

Efecto Dunning Kruger

El cuñadismo es un mal endémico, y además todos podemos ser víctimas de él, porque estriba en un efecto secundario del funcionamiento de nuestro cerebro. Y no necesariamente afecta las personas ignorantes.

De hecho, el efecto puede ser mucho más poderoso en personas formadas y cultas, porque disponen de mejores argumentos para defender sus posturas. Además, se da la circunstancia de que si alguien es muy competente en un campo del concimiento, acostumbra a pensar que es también relativamente competente en otros.

Es lo que se denomina ultracrepidarianismo: el hábito de dar opiniones o consejos sobre cuestiones ajenas al conocimiento o competencia de uno.

Decir "no lo sé" parece un tema baladí, pero fingir que se sabe algo que no se sabe en realidad acarrea unos costes sociales enormes. Sobre todo si tienes un puesto de relevancia social. Tal y como escribe Dean Burnett en su libro El cerebro idiota:

El debate público moderno está desastrosamente sesgado por culpa de ello. Hay áreas temáticas importantes, como la vacunación o el cambio climático, que se ven acaparadas por las diatribas apasionadas de individuos con opiniones personales infundadas, en vez de por las explicaciones más calmadas de los expertos bien informados, y todo ello por culpa de unas cuantas rarezas del funcionamiento cerebral.

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Pero la gente ignorante no está a salvo de creerse una sabelotodo aunque no dispongan de herramientas intelectuales para argumentar correctamente (lo cual no importa mucho, porque debatir un tema objeto de glosa con alguien que lo ignora pero que cree que no lo ignora suele menoscabar los argumentos del que sabe).

Es lo que se llama efecto o síndrome Dunning-Kruger, un sesgo cognitivo que se define como el hecho de que individuos con escasa habilidad o conocimientos sufren de un sentimiento de superioridad ilusorio, considerándose más inteligentes que otras personas más preparadas, midiendo incorrectamente su habilidad por encima de lo real.

Todos somos víctimas, en mayor o menor medida, de estos sesgos. Absolutamente todos. Ser conscientes de ello quizá nos ayude a no meter tanto la pata creyendo que hemos sido seleccionados con un dedo divino.

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