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¿Cómo puedo mejorar mi inteligencia? (I)

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En un mundo cada vez más competitivo, complejo y lleno de vertiginosos cambios, cada vez más gente desea aumentar su inteligencia. Pero ¿realmente se puede aumentar la inteligencia?

Al juzgar por la cada vez más variada oferta de métodos pudiera parecer que así es. Enseñanza precoz de niños (poniéndoles música clásica, por ejemplo). Métodos intensivos (superlearning). Audios subliminales.

Incluso la alta tecnología ha recogido el testigo últimamente y ofrecen técnicas que aglutinan los últimos descubrimientos (o conjeturas) en electrónica, bioquímica y neurobiología. Píldoras inteligentes, micronutrientes especiales, enseñanza asistida por ordenador… incluso pasatiempos electrónicos que prometen rejuvenecer la edad mental.

Aunque es cierto que el cerebro es muy plástico y diversos experimentos permiten que las personas aprendan a hacer cosas de forma muy solvente para las que no tienen un talento especial, lo cierto es que nunca se ha demostrado de manera clara que todo ello aumente la inteligencia sustancialmente. Al menos a corto plazo.

No hay sistemas que mejoren nuestra capacidad de pensar, aprender y recordar en grado significativo y de modo permanente tal y como prometen las novelas de ciencia ficción como Brain Wave, de Poul Anderson, en la que toda la humanidad alcanza una inteligencia inaudita por efecto de unas radiaciones cósmicas, o mi favorita: Flores para Algernon, de Daniel Keyes, en la que un niño deficiente acaba convirtiéndose en un superdotado gracias a una droga recién sintetizada.

Si queréis aumentar vuestra inteligencia os hará falta picar mucha piedra. Y al cabo de años, entonces, advertiréis quizá algunas mejoras. Pero la capacidad mental que nos permite resolver problemas nuevos sin tener una experiencia previa importante, lo que los psicólogos llaman inteligencia fluida, es fundamentalmente innata.

El profesor de psicología en Princeton Herman H. Spitz lo resume de una forma aún más decepcionante:

La afirmación de que existen métodos para mejorar la inteligencia en grado sustancial y duradero tiene una larga tradición, pero se ha saldado siempre con reiteradas decepciones. (…) Todo empieza con un supuesto descubrimiento, al que sigue una serie de investigaciones que lo confirman. Pero más adelante van amontonándose las contradicciones, menudean las voces críticas y, por último, todo acaba en una gran decepción. Aunque esa decepción nunca es tan duradera que no renazcan de las cenizas nuevos gurús capaces de suscitar nuevas y entusiásticas adhesiones.

En cualquier caso, en las próximas entregas de esta serie de artículos, voy a profundizar en algunas de las técnicas más populares para incrementar la inteligencia humana de una forma rápida y… ¿eficaz?.

Vía | Falacias de la psicología de Rolf Degen

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