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La cuarta religión con más acólitos en Gran Bretaña es la Jedi

La cuarta religión con más acólitos en Gran Bretaña es la Jedi
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En Holanda, muchas iglesias se están convirtiendo en librerías, e incluso en pubs o salas de conciertos. Según el censo de Gran Bretaña de 2001, 390.000 ciudadanos se declaran seguidores de la religión Jedi, inventada por George Lucas para la saga cinematográfica Star Wars. Tiene ocho delegaciones en todo el mundo, y su fundador es Daniel Jones. Se considera la cuarta religión del país en número de miembros.

No es tan extraño: la Cienciología también procede de la pluma de un escritor de ciencia ficción, Ron Hubbard, que declaró que el dinero no se hacía escribiendo ficción sino una historia de ficción que se haga pasar por verdadera.

Ante lo cual, parece que algo está pasando con la fe del ser humano. No desaparece, pero se des-sacraliza, pierde dramatismo, adquiere incluso un tinte humorístico, se reorienta hacia actividades más cotidianas o adscritas con la parte más pseudocientífica de la ciencia, alejándose un poco de mitos antiguos y simplones generadores de reglas morales indiscutibles.

Nuestro cerebro parece haber evolucionado para adscribirse a algún tipo de culto, para creer más de lo que se ve, acaso para formar grupos de individuos optimistas que se apoyen unos a otros, tal y como explica Tim Spector en su libro Post Darwin:

Los estudios con gemelos realizados en Estados Unidos, los Países Bajos y Australia, junto con los nuestros en Gran Bretaña, muestran un componente genético del 40-50 por ciento en la fe en Dios. Lo que resulta chocante es que estos descubrimientos de una base genética de la fe son consistentes incluso entre países como Estados Unidos y Gran Bretaña, pese a sus enormes diferencias en cuanto a creencias y asistencia a la iglesia.

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En ese sentido, parafraseando a Robin Dunbar, ciertas asociaciones laicas o incluso apuntarse a clases de baile llenan las mismas necesidades emocionales que la religión, y sin entrometerse en la articulación de leyes civiles. Más que religión, pues, lo que parece necesitar el ser humano es espiritualidad, conexión y seguridad como modo de sobrellevar la incertidumbre reinante.

O dicho de otro modo: la pregunta no debería ser si cada vez hay menos gente religiosa, sino si la gente es cada vez menos religiosa o se toma la religión, las creencias, como algo más personal, idiosincrásico, poco invasivo e incluso con menos seriedad. En puridad, ésta es la sutil diferencia entre quienes se visten con un burka para ir a clase o quien usa una gorra de béisbol o unos tacones que provocan dolores de espalda, tal y como explico más extensamente aquí.

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Lo que parece manifiestamente claro es que hay un porcentaje significativo de gente que necesita abrazar cierta autoridad que le confiera seguridad y ahuyente la incertidumbre, sea más o menos religiosa, tal y como continúa Spector:

Estos genes de la fe están todavía muy presentes en algún lugar de nuestro genoma y, de hecho, es posible que estén extendiéndose en la población, por lo que aun en un mundo secular podrían estar influyendo en nuestro comportamiento de una manera nueva de la que todavía no somos conscientes. (…) La gente propensa a la fe tiende con mayor frecuencia a las posturas conservadoras, más respetuosas hacia la tradición y la autoridad. En Gran Bretaña, los estudios muestran que la religión no está asociada de modo consistente con ninguna política en particular, pero que las personas creyentes acostumbran a votar más que las no creyentes, lo que apunta a un deseo subconsciente más fuerte de identificarse con el grupo. En ausencia de una cultura religiosa (como en la antigua Unión Soviética o en la Europa secular), los creyentes podrían buscar o encontrar consuelo en otras formas autoritarias.

¿Qué formas pueden adoptar estas tendencias religiosas seculares? No hace mucho os hablaba de la deriva religiosa de los seguidores de Apple, pero hay muchas más: veganos estrictos, maniáticos de las calorías, obsesivos de la limpieza, nacionalistas emocionales, grupos políticos extremistas, devotos de las medicinas alternativas, negacionistas del sida y las vacunas, conspiranoicos, fanáticos de las abducciones alienígenas, creyentes en los poderes extrasensoriales… a mi juicio, ya digo, en su mayoría son “religiones” menos invasivas, más fácilmente cuestionables sin que te pongan una bomba por ello, menos dogmáticas en el sentido de que al tener más arraigo en lo real y tangible se pueden discutir y hasta derrocar con más facilidad, al menos en algunos casos…

Sea como fuere, este análisis es solo superficial y se podría discutir largo y tendido. De modo que os cedo el testigo para que enriquezcáis la reflexión a través de vuestros comentarios.

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