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La industria textil bajo examen ecológico

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Con un par de clics en Google Maps, cualquiera que disponga de conexión a Internet puede obtener una imagen por satélite del tinte azul y otros productos químicos que flotan río abajo desde las fábricas de tejidos de Xintang, en China, la capital mundial de la producción de vaqueros.

Ahora, un grupo denominado Coalición de las Prendas Sostenibles está desarrollando una exhaustiva base de datos que detalla el impacto medioambiental de todos los fabricantes, componentes y procesos de la producción textil. Al final, esta alianza espera crear una etiqueta de “sostenibilidad“ que vaya cosida a las prendas.

En dicha etiqueta figurará una puntuación que revelará a los compradores el coste medioambiental del producto que están a punto de comprar, con el objetivo de utilizar esa información para dar a cada prenda una valoración que les brinde una perspectiva mucho mas detallada del suministro de tejidos, cremalleras, tintes, hilos, botones y ojales que constituyen la ropa que adquieren, así como el impacto que tiene su creación en la gente y el planeta.

En principio, la coalición quiere ayudar a las empresas a sanear sus cadenas de suministro. Todos sus miembros han aceptado aportar dinero y a las empresas más grandes se les ha pedido un “capital inicial” más elevado para respaldar el desarrollo de la herramienta de catalogación medioambiental.

Rick Ridgeway, que dirige iniciativas de sostenibilidad en “Patagonia“ y preside la nueva alianza, calcula que el grupo habrá gastado dos millones de dólares a finales de 2011 en el desarrollo de dicha herramienta.

La naturaleza de la cadena internacional de suministro de prendas ha supuesto durante mucho tiempo una preocupación para numerosos grupos ecologistas, entre ellos Greenpeace, que en diciembre presentó un informe sobre las fábricas textiles de Xintang.

Aunque algunos fabricantes y segmentos más reducidos del sector ya tratan de cuantificar sus efectos, hasta ahora no se ha emprendido un estudio fiable sobre los productores de prendas y calzado.

La herramienta de la coalición pretende ser una base de datos que incluya puntuaciones asignadas a todos los participantes en el ciclo de vida de una prenda (cultivadores de algodón, productores de fibras sintéticas, proveedores de tintes y propietarios de fábricas textiles, así como empaquetadores, consignadores, minoristas y consumidores) y basadas en diversos criterios sociales y medioambientales, como el consumo de agua y tierra, el ahorro energético, la producción de residuos, la utilización de productos químicos, los gases invernadero y las prácticas laborales.

Así pues, un diseñador de una empresa de ropa puede utilizar la herramienta para elegir materiales y proveedores, calculando una puntuación total de sostenibilidad basada en criterios del sector.

Si la puntuación supera los objetivos de sostenibilidad de la empresa o si las presiones competitivas derivadas de una etiqueta de consumo obligan a la empresa a rebajar las calificaciones, los diseñadores pueden revisar sus elecciones con la herramientas hasta llegar a un punto óptimo.

Vía | El País

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