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¿Cuánta energía ha sido necesaria para la construcción de tu casa? (y II)

¿Cuánta energía ha sido necesaria para la construcción de tu casa? (y II)
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En la construcción de una casa también se usa mucha madera. Sin embargo, para obtener y procesar toda esa madera no se emplea demasiada energía.

Aunque nos parezca muy sólido, en realidad un árbol está hecho básicamente de aire y agua. La madera de los árboles está formada casi exclusivamente de hidrógeno, oxígeno y carbono; los dos últimos proceden en su mayor parte del CO2 absorbido por el aire que hay alrededor del árbol.

Vayamos al cobre empleado en las tuberías que sirven para las conducciones eléctricas y de agua. Aunque en una casa hay una porción de cobre bastante pequeña, no es precisamente barato: en 2006, el precio del cobre se duplicó debido, sobre todo, al desarrollo industrial que vivió China.

Algunas fontanerías pequeñas ya no venden cable eléctrico porque les resulta imposible estar al día en relación con el precio del cobre, que estuvo aumentando de forma rapidísima.

Otro material que se emplea en grandes cantidades en la construcción de viviendas es el acero, que además precisa de mucha energía. La mayor parte de la energía térmica usada para convertir el mineral de hierro en acero procede del carbón y la electricidad.

Según los cálculos de Graham Tattersall, para producir una tonelada de acero a partir de mineral de hierro hay que utilizar aproximadamente 3.000 kW de energía. El equivalente a quemar media tonelada de carbón.

Si en su edificio existe un sistema de calefacción que emplea combustibles sólidos, con esa cantidad de carbón podría mantener la casa caliente durante uno o dos meses en pleno invierno, sin importar lo frío que sea el país.

Así pues, ¿cuánta energía podríamos decir que se ha empleado en la construcción de una casa unifamiliar de tamaño medio?

Supongamos que la casa pesa 100 toneladas. Si suponemos que la mitad, 50 toneladas, pertenece sólo al hormigón, entonces, para fabricarlo, se ha lanzado a la atmósfera 37 toneladas de CO2.

Para que os hagáis una idea de lo que son 37 toneladas de CO2, imaginad un vuelo comercial Madrid-Londres y, que para simplificar, en la ida y la vuelta se han recorrido en total 3.000 km.

El consumo de combustible que podríamos asignar a un solo viajero con su equipaje es de 240 litros. Y sabemos que cada litro de combustible utilizado por los aviones emite, cuando lo queman sus motores, unos 2,5 kg de CO2. En cada vuelo las emisiones de CO2 alcanzarán los 600 kg aproximadamente.

En otras palabras, una casa unifamiliar de tamaño medio equivale a 61 vuelos de ida y vuelta Madrid-Londres (atendiendo sólo al hormigón que contiene). Así pues, la huella medioambiental de una casa no es nada desdeñable, aunque se ve un poco minimizada si tenemos en cuenta que una casa dura, menos mal, bastantes años (o más vale que nos dure si tenemos contratada una hipoteca a 30 años).

Vía | Cómo los números pueden cambiar tu vida de Graham Tattersall

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