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La investigación de Antonio Brú

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Antonio Brú es físico y profesor de Matemáticas. Hasta aquí, todo correcto. Ocurre que además de dedicarse a sus tareas físicas y matemáticas, es conocido por sus teorías acerca del cáncer y su evolución, del crecimiento de tumores. Lo que yo me he encontrado sobre el tema es que el señor Brú ha modelado matemáticamente el crecimiento de los tumores, o al menos, eso es lo que defiende. Las críticas a Antonio Brú parece que llegan desde el sector oncológico, quizás uno de tantos sectores científicos o tecnológicos cerrados, acusándolo de faltar a la verdad al proclamar el descubrimiento del mecanismo del cáncer, de promover falsas esperanzas en los pacientes, de querer atraer a la prensa y los medios hacia sus investigaciones,...

Como parece lamentablemente habitual, las matemáticas no suelen hacer amigos, y antes de seguir desarrollando este tema, advierto: no pretendo defender al señor Brú, ni tampoco desprestigiarlo. Simplemente, he leido sobre el tema y quiero dar a conocer un punto de vista más. Como decimos muchas veces, las matemáticas son ciencia y herramienta, y como herramienta que es, se utiliza multitud de veces en la vida cotidiana. Uno de los mayores poderes de las matemáticas es su capacidad para crear modelos de la realidad. A partir de un conjunto elemental de axiomas y principios, las matemáticas evolucionan hasta alcanzar enorme complejidad, una de las cuales es el modelado de sistemas, que está estrechamente ligado con la simulación de esos sistemas. ¿De qué sistemas podemos estar hablando? Esa es la gracia de las matemáticas: da igual de qué sistemas hablemos si estos tienen en común una serie de características. Las matemáticas no hablan de la realidad, sino que la modelan, una diferencia de conceptos muy sutil, que a veces se mezcla, con malos resultados.

Esto significa muchas veces que la mayor dificultad en el modelado y simulación esté en la validez del modelo elegido. Hay que realizar pruebas a posteriori, comprobar que los resultados obtenidos y las simulaciones realizadas se corresponden con la observación del mundo real, y que no hemos elegido una dirección equivocada, o arrastrado una serie de supuestos finalmente erróneos. Es necesario validar el modelo, y utilizar los conocimientos que recibimos de la observación de los resultados para replantear el modelo. No basta, ni mucho menos, con elaborar un modelo y aceptar los resultados como la verdad, pues sabemos que la verdad está ahi fuera, pero es muy resbaladiza.

Celula cancerosa El caso del señor Brú: en pocas palabras, idea un modelo matemático que se ajusta al comportamiento de las células cancerosas, a su evolución temporal, y realiza simulaciones. Con los resultados de las simulaciones obtiene indicios que le llevan a afirmar que la teoría actual de crecimiento de estas células (explosión exponencial) no es tal, sino que se trata de un crecimiento lineal. Además, otros indicios, o quizás los mismos (yo no conozco el modelo) le llevan a decir que los tumores no son diferentes de manera básica (como he leido por ahí, no son un mundo diferente cada uno de ellos), sino que se comportan todos de la misma manera. Más impactante aún (y polémico en un pais adicto a la polémica) es la afirmación de que se puede combatir ese desarrollo canceroso con el propio sistema inmunitario del individuo afectado. Basta potenciarlo (incrementar la presencia de neutrófilos) para combatir el cáncer.

Las reacciones, muy variadas. Reacciones de esperanza, de desdén, de indiferencia, de reprobación, de obstruccionismo, de boicot, de desprestigio,... Antonio Brú busca una cosa, y según he leido en entrevistas y páginas web, lo que busca es el respaldo de la estadística a sus afirmaciones. Señores y señoras, lo que busca este hombre, en mi modesta opinión, es refutar su teoría, ponerla en duda, contrastar los resultados con la estadística, ser capaz de aportar montañas de papel con resultados, análisis, casos de estudio,... o en su caso, la prueba de la falsedad de sus teorías. Eso mismo es lo que proclaman sus detractores, que son falsas, ¿por qué no son los primeros interesados en descubrir las pruebas de la supuesta falsedad y enterrar para siempre el nombre de Antonio Brú de la historia de la oncología? ¿Por qué dogmatizan con este tema, por otra parte de la mayor seriedad? ¿Es que va a resultar que tienen miedo de que se pruebe, por contra, que las teorías actuales y los tratamientos estaban equivocados?

Para acabar, que esto se me sale de los parámetros, diré que yo, por principio, no me creo nada de lo que dice Antonio Brú, dudo todo lo que es posible, pero si tuviese los medios necesarios, a este señor no le faltaría de nada para hacer las pruebas que considerase necesarias. Una vez tuviese yo los resultados en la mano, y comprobase la validez o falsedad de lo que este hombre proclama, hablaría públicamente. Hablar antes de eso es tontería, y no es ni por asomo científico.

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