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Estudios genéticos del genio: en busca de superhombres que salven el mundo (y III)

Estudios genéticos del genio: en busca de superhombres que salven el mundo (y III)
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La inteligencia, pues, importa a partir de cierto umbral, luego una mayor inteligencia no es significativa para resultar brillante en la vida.

Asumido esto, vayamos entonces a analizar qué es lo que importa una vez superado ese umbral de inteligencia a la hora de ser brillante.

Para ello vamos a emplear una “prueba de divergencia”. Los test de CI se basan en pruebas de convergencia: se obliga a revisar una lista de posibilidades y converger en la respuesta correcta. Pero en las pruebas de divergencia no hay una respuesta correcta única, lo que aquí cuenta es el número y la singularidad de las respuestas. Este tipo de pruebas miden aspectos como la creatividad.

Vamos a poner un ejemplo:

Escribid todos los usos diferentes que se os ocurran para los siguientes objetos: un ladrillo y una manta.

Esta es la respuesta que dio Florence Hudson, una prodigio, con uno de los CI más altos de su escuela:

Ladrillo: Construcción, lanzamiento.

Manta: Proteger del frío, sofocar un fuego, como una hamaca o parihuela improvisada.

No está mal. Pero Florence sólo ofrece los empleos más funcionales y comunes. Ahora echemos un vistazo a la respuesta de un tal Poole, de un instituto británico de nivel superior:

Ladrillo: hacer la compra cuando la tienda está cerrada. Ayudar a sostener en pie las casas. Para jugar a la ruleta rusa y mantenerse en forma al mismo tiempo (diez pasos ladrillo en mano, media vuelta y lanzamiento; prohibida toda acción evasiva.) Para poner encima de la manta y que ésta no se caiga de la cama. Para romper botellas de Coca-Cola vacías. O llenas.

Manta: Para tapar una cama. Para practicar sexo ilícito en el campo. Como tienda de campaña. Para hacer señales de humo. Como vela para un barco, carro o trineo. Como sustituto de una toalla. Como blanco de tiro para miopes. Como salvavidas para gente que salta de rascacielos en llamas.

Por esa razón los Termitas fracasaron. Porque los Termitas eran robots que estaba muy bien valorados a la hora de cumplir su programa robot. Pero ¿quién tiene más posibilidades de hacer el tipo de trabajo brillante e imaginativo que gana premios Nobel? ¿Florence o Poole?

Ésta es la segunda razón de que los galardonados con el Nobel provengan tanto de Holy Cross como de Harvard, porque Harvard no selecciona a sus estudiantes en función de los resultados que arroja el test del ladrillo y la manta; y, sin embargo, bien pudiera ser más útil para predecir quién tiene lo que hay que tener para ganar el Nobel.

Sin embargo, os preguntaréis qué fue de los Termitas. Pues bien, hay que reconocer que sus niveles de vida tendieron a ser altos, pero tampoco nada extraordinarios, a pesar de ser genios exhaustivamente seleccionados. Las carreras profesionales de la mayoría fueron normales, pero bastantes de ellos fracasaron en ellas.

En una crítica devastadora, el sociólogo Pitirim Sorokin demostró en cierta ocasión que, si Terman se hubiera limitado a elegir al azar un grupo de niños con entornos familiares parecidos a los de los Termitas (absteniéndose por completo de calcular su cociente intelectual), habría reunido un grupo autor de logros casi equivalentes a los de su grupo minuciosamente seleccionado de genios.

Vía | Fueras de serie de Malcom Gladwell

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