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¿Se podrán fabricar agujeros de gusano en el laboratorio?

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Un puente de Einstein-Rosen, popularmente conocido como agujero de gusano, es una hipótesis física que emplea las ecuaciones de la relatividad general para explicar la topología del espacio tiempo. En palabras más llanas, es un atajo que discurre a través del espacio y el tiempo.

El primer científico en teorizar la existencia de agujeros de gusanos fue Ludwig Flamm en 1916. Y hasta ahora los hemos visto en películas como Stargate o Contact, en las que se usan para viajar a otras sociedades alienígenas. Porque un agujero de gusano es, sobre todo, un estupendo modo alcanzar grandes distancias en poco tiempo, algo así como una autopista estelar que usa muchos túneles para superar el obstáculo de una cordillera montañosa.

El término “agujero de gusano” fue introducido por el físico teórico norteamericano John Wheeler en 1957 y proviene de la siguiente analogía, usada para explicar el fenómeno: imaginad que el universo es la cáscara de una manzana, y un gusano viaja sobre su superficie. La distancia desde un lado de la manzana hasta el otro es igual a la mitad de la circunferencia de la manzana si el gusano permanece sobre la superficie de ésta. Pero si en vez de esto, cavara un agujero directamente a través de la manzana la distancia que tendría que recorrer sería considerablemente menor.

Un agujero de gusano también podría permitir en teoría el viaje en el tiempo. Esto podría llevarse a cabo acelerando el extremo final de un agujero de gusano a una velocidad relativamente alta respecto de su otro extremo.

Según un grupo de científicos de la Universidad de Rochester, es posible que en breve podamos “contemplar” un agujero de gusano en un laboratorio. Al menos es lo que indican los cálculos que han presentado, que demuestran que es posible originar esta clase de agujeros mediante fuerzas electromagnéticas.

Según estos investigadores, tendría la apariencia de un tubo invisible de ambos extremos, absorbiendo la luz incidente en uno de los extremos, y lanzándola fuera por el otro. Al no poder verse el agujero en si, la luz parecería que “brota” de la nada.

El agujero de gusano artificial estaría compuesto de una serie de anillos de un material especial, que manera que sucesivas curvaturas de la luz incidente harían que se introduzca dentro del agujero, como si se tratase de una trampa que atrapa la luz.

Y bueno, no tendría en principio ninguna utilidad práctica, excepto la excitación que produciría tener delante un cuerpo tan hipotético como éste.

Vía | Neoteo

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