Los gérmenes que viven dentro de los cuerpos de los ratones afectan a su capacidad para socializar y hacer amigos: ¿cómo lo hacen?

Los gérmenes que viven dentro de los cuerpos de los ratones afectan a su capacidad para socializar y hacer amigos: ¿cómo lo hacen?
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La investigación ha demostrado que las comunidades de bacterias que viven en el intestino de un ratón son esenciales para que los animales muestren un comportamiento social normal con otros ratones. Los ratones que han sido criados para estar libres de gérmenes, sin un microbioma intestinal, muestran comportamientos antisociales importantes, como evitar un ratón extraño en lugar de interactuar con él.

Pero ¿cuál es la cadena de eventos que ocurren a nivel molecular y celular, desde las bacterias intestinales hasta el cerebro y los cambios de comportamiento?

Extrapolación a humanos

Un nuevo estudio ha identificado un circuito específico de neuronas que está directamente influenciado por el microbioma intestinal y, posteriormente, es responsable de los comportamientos antisociales en ratones que carecen de un microbioma intestinal. Los trasplantes de materia fecal de ratones con microbiomas intestinales sanos a estos ratones libres de gérmenes fueron suficientes para cambiar la actividad de estas neuronas y así mejorar su comportamiento social. Los investigadores también identificaron una especie bacteriana específica que puede aumentar la sociabilidad.

Identifying The Neural

Ya se había demostrado que, a nivel químico, los ratones libres de gérmenes tienen niveles significativamente más altos de la hormona corticosterona (el análogo de la llamada hormona del estrés, cortisol, en humanos) que los ratones con microbiomas sanos.

Entonces, ¿qué pasaba con las bacterias intestinales, o la falta de ellas, que estaba causando el aumento de los niveles de corticosterona en primer lugar? Para abordar esto, el equipo realizó trasplantes fecales de ratones de tipo salvaje con microbiota intestinal normal a ratones libres de gérmenes.

Los ratones libres de gérmenes que fueron colonizados con E. faecalis mostraron comportamientos sociales mejorados y niveles reducidos de corticosterona. Los mecanismos a través de los cuales E. faecalis puede mediar en esta mejora serán objeto de investigaciones futuras.

La identificación de las interacciones entre los microbios intestinales, las neuronas y los efectos sobre la salud de todo el organismo (como los cambios de comportamiento) puede ser una línea importante de investigación sobre las formas de, algún día, ayudar a mejorar los déficits sociales, como los que concurren con la depresión y el autismo.

Las prácticas actuales para tratar este tipo de problemas incluyen la prescripción de fármacos, como antidepresivos y ansiolíticos. Sin embargo, es difícil hacer que estos medicamentos lleguen a las regiones del cerebro derecho en las concentraciones correctas y gran parte del medicamento termina en todo el cuerpo. La comprensión de las conexiones intestino-cerebro se suma a la evidencia de que los trastornos neuropsiquiátricos pueden mejorarse indirectamente mediante el tratamiento del microbioma intestinal, que es mucho más fácil de acceder farmacéuticamente que el cerebro.

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