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¿Es bueno todo lo natural?

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Muchas veces se oye que todo lo natural es bueno y que todo lo químico es malo. Y curiosamente, la mayor parte de los jardines botánicos a los que podemos asistir siempre dicen maravillas de las plantas que tienen. Pero hay que recordar que esto no es cierto del todo.

Si realmente pensáis que todas las plantas son buenas deberíais pensar en ir al jardín venenoso de Alnwick. Situado en el Castillo de Alnwick, Northumberland, Inglaterra, está inspirado en el Jardín Botánico de Padua de la dinastía de los Medici, de Italia, creado allá por el año 1500.

No obstante, aquel jardín estaba pensado para tener plantas medicinales y venenosas. En el de Alnwick solo hay plantas venenosas. Hay más de 100 plantas mortales, entre las que podemos encontrar estricnina, digitales, laburnum, cicuta, belladona o mandrágora. Hay tanto peligro que está vigilado las 24 horas del día, ya que algunas plantas matan sólo tocarlas y siempre cabe la posibilidad de que alguien se cuele. De hecho, los trabajadores tienen que ponerse guantes para trabajar con ellas.

Jardín de Alnwick

Realmente, no existe distinción entre sustancias naturales o químicas. La idea viene de la época en que creía en el vitalismo, que postulaba que los seres vivos se caracterizaban por poseer una "fuerza vital", una fuerza diferente de las que estudiaba la física. Con ese postulado se pensaba que había sustancias que solo podían ser generadas por organismos vivos.

Pero todos esos postulados se demostraron falsos a partir de Friedrich Wöhler, pues sintetizó la urea, que aparece en la orina del hombre y de otros animales. Y es que, los compuestos químicos son los que son independientemente de cómo y dónde han sido producidos. Hoy día, cuando nos dicen que han encontrado materia orgánica en algún cometa, no pensamos que sea diferente de la que encontramos aquí de forma "natural".

Es más: si nos ponemos a hablar de seguridad, tendríamos que pensar que es más segura la que fabrican las industrias químicas que no las obtenidas de una fuente biológica, ya que de esta última no podemos conocer su composición exacta. Como dice John Emsley en su libro Vanidad, vitalidad, virilidad:

Hay quienes condenan todas las sustancias químicas como potencialmente peligrosas, mientras que ensalzan los beneficios de todas las cosas que describen, como naturales, queriendo decir que proceden de una fuente biológica, como una planta. Desde el punto de vista químico (...) la piel es indiferente a la fuente de la que proceden las cremas y lociones que se utilizan para rejuvenecerla o protegerla. De alguna manera, el material de procedencia química posiblemente sea mejor porque su calidad está controlada y carece de residuos materiales extraños que pudieran producir alergia. Por ejemplo, la goma natural contiene enzimas a las que son particularmente sensibles algunas personas; por eso los guantes de los cirujanos se hacen ahora con látex artificial.

Sin embargo, la moda actual es elegir el producto que afirma contener solo ingredientes "naturales" y pagar mucho más por él. De hecho, aunque puedan afirmar que son "naturales", esto significa a menudo que los ingredientes se pueden encontrar en la naturaleza, no que procedan de ella. La mayoría provienen de empresas. químicas


Fuente | John Emsley, Vanidad, vitalidad, virilidad.
Imagen | web oficial del Jardín de Alnwick
Imagen | Jo Jakeman

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