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Empieza la "rueda"

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A pocos días de comenzar la primavera (y como todos los años), miles de avutardas (Otis tarda) se reúnen en las “agroestepas“ para iniciar su cortejo o “rueda”.

Los machos de avutarda son excepcionales. Crecen muy deprisa en sus primeros meses de vida y se dice que siguen creciendo, pero muy lentamente. En la estación de cría, presenta unas largas plumas en la base del pico de color blanco denominadas bigoteras. A estos machos se les conoce como barbones.

Recientemente, un estudio demuestra que las bigoteras y el diseño del cuello son indicadores “fiables” del peso y la edad de sus portadores, y sirven a la vez para evitar peleas con competidores y atraer a las hembras. Aunque, a veces, es inevitable.

El estudio, que se ha publicado en la revista ‘Ethology’, demuestra por primera vez que los machos de avutarda común con mayor desarrollo de su plumaje obtienen mayor éxito reproductivo.

Los investigadores analizaron a lo largo de diez años a individuos salvajes que fueron marcados con radioemisores para comprobar la evolución a lo largo del tiempo del colorido de su cuello, y de la cantidad y longitud de las bigoteras. El equipo comprobó, de este modo, que los cambios en el plumaje de los machos estaban asociados a cambios en su éxito reproductivo.

El 60% de los individuos de avutarda común, ave emblemática de la fauna ibérica, y a escala mundial, habita en España. Su marcado dimorfismo sexual (diferencia en tamaño entre machos y hembras), es considerado el mayor entre las aves y uno de los más elevados entre los vertebrados.

Por esta razón, el resultado de una fuerte selección sexual obliga a los machos a competir cada año por ascender en la escala jerárquica del grupo.

A esto se añade su carácter polígamo: más de la mitad de los machos no copulan, y sólo entre 10-15% de los mejores machos obtienen la mayor parte de las cópulas.

A pesar de la competencia entre machos, son las hembras las que finalmente eligen al que será el “padre de sus hijos”.

Para acreditar su estatus de dominantes frente al resto de machos y frente a las hembras, los animales emplean (además de los caracteres del plumaje) pautas elaboradas de comportamiento sexual y cortejo, entre las que destaca la exhibición de la parte inferior del cuello o ‘gola’, que se hincha de manera muy llamativa durante el celo, gracias a unos sacos aéreos del cuello.

Los machos de la mayoría de las especies de aves disponen de una gran gama de colores y de formas en su plumaje. Utilizan estos ornamentos frente a otros machos, como lo hacen muchos mamíferos con cuernos y colmillos.

Vía | CSIC

Imagen | pponavarro

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