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Ella mide 1 metro; y él mide 1 milímetro

Ella mide 1 metro; y él mide 1 milímetro
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Entre otros factores, la diferencia entre el tamaño del macho y de la hembra en una especie determinada de animal se llama dimorfismo sexual. A pesar de que tendemos a creer que los machos suelen ser de mayor envergadura que las hembras, tal vez porque solo nos fijamos en la especie humana, en la mayoría de los casos la naturaleza ha proporcionado a las hembras una talla mayor que a los machos. Y también existen muchos casos en los que macho y hembra tienen el mismo tamaño, como en el gato o el ratón.

En el mundo de los insectos, salvo en muy pocas excepciones como la libélula o el lucano, la gran mayoría de hembras son mayores que los machos. La palma se la lleva la hembra de la bonellia, un gusano marino que a veces supera el metro de longitud. Por el contrario, el macho tiene una longitud de entre 1 y 2 milímetros. De hecho, el macho suele esconderse en el interior de su pareja hembra, que lo alimenta. Podéis leer más sobre estos ejemplos de ciencia ficción en El macho que es 200.000 veces más pequeño que la hembra.

En el mundo de los peces, el caso más llamativo sin duda es el de los ceratias, que habitan en las profundidades y están emparentados con los rapes. Los machos, tras morder a las hembras, se convierten en excrecencias de ellas, iniciándose un proceso en el que se reducen a meras glándulas genitales. Los demonios marinos, peces anzuelo o peces pescadores (Ceratiidae) se distribuyen por casi todos los océanos profundos del planeta.

Entre los mamíferos es más difícil encontrar casos en los que las hembras sean más grandes que los machos, pero también hay numerosos ejemplos, como los conejos y las liebres, las ballenas, murciélagos, focas y algunos antílopes.

La razón de este hecho evolutivo, en palabras del paleontólogo y biólogo evolutivo Stephen Jay Gould en su libro Dientes de gallina y dedos de caballo es que las hembras, como productoras de huevos, son normalmente más activas. Lo que nos explica que también las hembras tienen más posibilidades de sobrevivir en situaciones de carencia extremas.

Foto | Andrew Butko

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