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¿Cómo consiguen algunas plantas ser carnívoras?

¿Cómo consiguen algunas plantas ser carnívoras?
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Cuando pensamos en plantas, se nos viene enseguida a la cabeza una estampa bucólica y verde, donde la fotosíntesis es la forma de obtener energía, una forma limpia y barata, y sin ningún deje gore como los que en ocasiones observamos en el mundo animal.

Sin embargo, hay plantas que son carnívoras. Y lo más sorprendente es que todas ellas, con independencia del continente que habiten, usan el mismo sistema para obtener energía de la carne.

Maquinaria genética para digerir insectos

Un nuevo estudio, publicado en Nature Ecology & Evolution, ha demostrado que el sistema de digestión de las plantas carnívoras es igual para las plantas carnívoras tanto de Australia, Asia y América, a pesar de haber evolucionado de manera independiente.

Concretamente, el método es el siguiente: capturan a los insectos tendiéndoles una trampa y, una vez que quedan atrapados en el interior de las hojas, las presas caen dentro de líquidos digestivos que deshacen su carne para así compensar el déficit de nitrógeno y fósforo de las plantas.

Para llegar a esta conclusión, el equipo de investigadores, liderado por el National Institute for Basic Biology de Japón y con participación de la Universidad de Barcelona (UB), examinó tres especies: la australiana Cephalotus follicularis, la asiática Nepenthes alata y la americana Sarracenia purpurea. Según Julio Rozas, del departamento de Genética, Microbiología y Estadística de la UB:

La capacidad de las plantas carnívoras para digerir animales en suelos empobrecidos es el resultado de la acción de la selección natural que ha promovido varios cambios genéticos sobre un mismo conjunto de genes. Con el análisis comparativo de los genes que se expresan diferencialmente en los dos tipos de hojas, esta investigación ha identificado los cambios genéticos asociados con la dieta carnívora en plantas.

El estudio supone un ejemplo representativo de evolución paralela, en la que plantas insectívoras alejadas han adquirido rasgos similares en cuanto a la evolución de las enzimas digestivas. Es, pues, un claro ejemplo de convergencia evolutiva, probablemente debido a las fuertes restricciones biológicas impuestas por estos ecosistemas extremos.

“Esto sugiere que existen rutas limitadas y restringidas que las llevan a convertirse en plantas carnívoras”, señala Victor A. Albert, de la Universidad en Buffalo (EE UU) y uno de los autores del trabajo. “Estas plantas tienen un kit de herramientas genéticas, y tratan de encontrar una respuesta para llegar a ser carnívoras y al final, todas llegan a la misma solución”.

Si queréis conocer las plantas carnívoras más grandes y más rápidas, no os perdáis el post que escribimos al respecto.

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