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Batalla de sexos grabada en ámbar

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En un artículo publicado en el diario biológico de la Linnean Society, los investigadores Pavel Klimov y Ekaterina Sidorchuk describen los roles sexuales de una especie extinta de ácaros en el que invirtieron los papeles.

Al igual que en otros animales, en los ácaros, la batalla de los sexos es algo que sigue vigente a lo largo de la historia evolutiva. Cada género lucha para conseguir la ventaja de asegurar y proteger sus intereses.

En algunas especies, es la hembra la que tiene el control total o parcial del apareamiento. Esto está en contraste con el comportamiento reproductivo actual de otras especies de ácaros en el que casi todos los aspectos de la cópula son controlados por los machos

Dijo Klimov, un científico investigador asociado al Museo de Zoología de la Universidad de Moscú.

En el caso de los ácaros, los machos se benefician al coaccionar a las hembras para aparearse. De esta manera se aseguran de que no son otros machos los que se aparean.

Acosar a las hembras, esconderlas antes y después del apareamiento y la lucha de los machos más fuertes son comportamientos típicos.

Por otro lado, estas obtienen una ventaja evolutiva que las hace tener buena parte del control del apareamiento. Esto les permite elegir los machos superiores al tiempo que rechazan a los perdedores (aunque sean buenos extorsionadores), evitando el desgaste de ser objeto de hostigamiento, vigilancia y cópulas frecuentes.

En la extinta especie Glaesacarus rhombeus, el macho carece de los órganos especializados para aferrarse a las mujeres, algo frecuente en muchos ácaros actuales. La hembra, sin embargo, tiene una prolongación en su parte trasera que le permite controlar el apego.

En algunos linajes las hembras han desarrollado tubos copuladores que hacen las funciones de un pene

Dijo la coautor de Klimov, Ekaterina Sidorchuk, una investigadora del Instituto Paleontológico de la Academia Rusa de Ciencias.

La investigación fue financiada por la National Science Foundation y el Ministerio de Educación y Ciencia de Rusia.

Vía | Science.org

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