Levantamos los ojos y el cielo parece infinito, pero en realidad, tiene frontera. La luz más antigua que llega hasta nosotros lleva viajando 13.800 millones de años, y con ella dibujamos una burbuja de 93.000 millones de años luz de diámetro. Es lo que llamamos universo observable, y representa una porción minúscula de todo lo que existe.
Por qué 46.500 millones y no 13.800. La cuenta engaña. Si la luz más vieja del cosmos lleva 13.800 millones de años viajando hacia nosotros, cabría pensar que el borde del universo observable está a 13.800 millones de años luz. Pero mientras esa luz recorría su camino, el propio espacio se ha seguido expandiendo, alejando de nosotros la galaxia que la emitió. Esa galaxia está a unos 46.500 millones de años luz, y su gemela del lado opuesto, a otros tantos. De ahí el diámetro de 93.000 millones. El límite lo traza el tiempo: desde el Big Bang, la luz de galaxias más lejanas que eso no ha tenido ocasión de llegar hasta nosotros, y probablemente nunca llegue, porque la expansión se las lleva a una velocidad mayor que la de la luz en ese tramo.
Dos billones de galaxias. Dentro de esa burbuja, en octubre de 2016, un equipo de la Universidad de Nottingham dirigido por Christopher Conselice publicó en The Astrophysical Journal una estimación de al menos dos billones de galaxias, unas veinte veces más que los 100.000 millones que se manejaban hasta entonces. Para llegar a esa cifra, los investigadores convirtieron imágenes del Hubble y de otros observatorios en mapas tridimensionales, calcularon la densidad de galaxias en pequeñas regiones y extrapolaron el resultado al volumen completo del universo observable. "Nos falta la inmensa mayoría de las galaxias porque son muy tenues y están muy lejos", explicaba entonces Conselice. "Más del 90% de las galaxias del cosmos están aún por estudiar". La hemeroteca de Xataka Ciencia recogió el salto de cifra en 2016 y un año antes había cartografiado el universo conocido con un mapa por píxeles.
El gran diseño. Stephen Hawking recogía lo estrecho de esa ventana ya en 2010, en la primera página de El gran diseño (Bantam, 2010), el libro que firmó con Leonard Mlodinow. "Cada uno de nosotros vive solo un corto período de tiempo y visita solo una ínfima parte del universo", escribía Hawking. La frase abre un volumen que niega la necesidad de un creador y propone la teoría M como marco para explicar la existencia, pero su arranque es más modesto: recuerda lo poco que cualquier persona, incluido un cosmólogo, alcanza a ver de todo lo que hay. La paradoja vive en ese contraste entre la vastedad de los dos billones de galaxias y el examen minúsculo que de ellas hacemos.
Más galaxias que granos de arena. La comparación que hace el original francés, más galaxias en el cielo que granos de arena en todas las playas del mundo, no es nueva: la formuló Carl Sagan en Cosmos en 1980 refiriéndose solo a las estrellas. Llevada a las galaxias, sigue siendo cierta con margen, y ayuda a hacer imaginable un número que, dicho así, no lo es. Cada una de esas galaxias reúne, de promedio, cien mil millones de estrellas. El dato que da escala, sin embargo, es el contrario: nueve de cada diez galaxias son demasiado débiles o lejanas para los sensores actuales.
El original francés presentaba el telescopio espacial Nancy Grace Roman como una promesa "esperada hacia 2027". Ya no lo es: la NASA lo lanzó el 30 de agosto de 2026 a bordo de un Falcon Heavy, y el 27 de septiembre encendió su cámara infrarroja de 300 megapíxeles, con un campo de visión cien veces mayor que el del Hubble a la misma resolución. La misión está diseñada para rastrear galaxias débiles que el Hubble no alcanzó a ver; sus primeras imágenes científicas llegarán a principios de 2027. Ningún telescopio abolirá el horizonte, porque la expansión se lleva al cosmos más rápido de lo que su luz puede llegar en algunos tramos. Pero el Roman se propone estrechar ese nueve de cada diez que seguía sin verse en 2016, y con ello afinar la cuenta de un universo que, como escribió Hawking, solo visitamos en parte.
Foto | Generado con Google Gemini
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