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Este satélite en miniatura está realizando sus propios experimentos

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Lanzado al espacio el mes pasado por SpacePharma, una empresa suizo-israelí, un diminuto satélite con un laboratorio del tamaño de una caja de pañuelos, que orbita la Tierra a más de 500 kilómetros de altura, ha completado con éxito sus primeros experimentos en microgravedad.

Pero ¿por qué es tan importante la microgravedad para realizar experimentos?

Experimentos en microgravedad

En el espacio, con casi ninguna interferencia de la gravedad de la tierra, las células y moléculas se comportan de manera diferente, lo que permitió en su día a Nestlé, por ejemplo, perfeccionar la espuma en su mousse de chocolate y café, mientras que farmacéuticas como Eli Lilly lo han utilizado para mejorar los diseños de sus medicinas.

Hasta ahora, realizar estos experimentos era costoso porque implicaba hacer el envío a la Estación Espacial Internacional (ISS) e implicar a los astronautas que allí residen. Pero con SpacePharma todo está automatizado, ayudando a los investigadores a realizar descubrimientos en campos que van desde la medicina a la agricultura. Según el fundador Yossi Yamin:

Todo puede hacerse remotamente mientras el sistema está en el espacio exterior. Subimos el enlace con los archivos de comandos al laboratorio y el experimento tiene lugar.

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A continuación, los clientes reciben datos e imágenes directamente de los experimentos, que se realizan en chips de vidrio personalizados. El satélite actualmente en el espacio sostiene cuatro experimentos. Para el próximo año espera comenzar a enviar cuatro satélites con unos 160 experimentos contenidos en cada uno.

Enviar nanosatélites al espacio es tan barato que ya se lo pueden permitir incluso las universidades. Ya existen las primeras empresas que alquilan servicios de nanosatélites para tareas específicas.

Los nanosatélites poseen una masa de entre 1 y 10 kg, frente a cientos o incluso miles de kilogramos de un satélite comercial típico. Hasta noviembre de 2013, solo había 75 nanosatélites. Otros 94 fueron puestos en órbita en 2014. El crecimiento de estos dispositivos, pues, se está acelerando año tras año.

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