Tecnologías que generaron tanto entusiasmo como el que hoy genera Internet (III): televisión, la caja lista

Sigue a Xatakaciencia

En la anterior entrega de esta serie de artículos sobre tecnología, comparábamos el entusiasmo que generó la invención la radio, presentada casi como una panacea mundial. Hoy toca otra tecnología que también fue presentada con un exceso de optimismo: la televisión.

El concepto de televisión (visión a distancia) se puede rastrear hasta Galileo Galilei y su telescopio. Sin embargo, no es hasta 1884, con la invención del Disco de Nipkow de Paul Nipkow cuando se hiciera un avance relevante para crear un medio.

El cambio que traería la televisión tal y como hoy la conocemos fue la invención del iconoscopio de Vladimir Zworkyn y Philo Taylor Farnsworth. Esto daría paso a la televisión completamente electrónica. Las primeras emisiones públicas de televisión las efectuó la BBC en Inglaterra en 1927; y la CBS y NBC en Estados Unidos en 1930.

Si bien actualmente la televisión está totalmente demonizada, la caja tonta fue la caja lista no hace mucho tiempo, atribuyéndosele desde su invención un potencial educativo extraordinario, tal y como señaló el inventor estadounidense Lee De Forest.

De Forest no pudo ni imaginarse lo que acabaría siendo la telebasura.

También señaló en 1928 que la televisión reduciría ostensiblemente los accidentes de tráfico:

¿Podemos imaginar un medio más potente para enseñar el arte de conducir con prudencia por nuestras autopistas que una charla semanal a cargo de algún concienzudo agente de tráfico, ilustrada con diagramas y fotografías?

En 1932, Theodore Roosevelt júnior, hijo del fallecido presidente, predijo que la televisión “provocaría un vivo interés en toda la nación por aquellos que dirigen su política, y por las políticas mismas”, sin imaginarse que algún día se emitiría Gran Hermano.

Hasta finales de la década de 1970, historiadores de la televisión como Daniel Boorstin aún esperaban la llegada de la teledemocracia, en la que los ciudadanos emplearían la televisión para participar en política directamente, tal y como explica más extensamente en El desengaño de internet de Evgeny Morozov.

Las cosas, finalmente, no han sido tan halagüeñas como se imaginaron. En cualquier caso, la televisión tiene aspectos positivos, incluso para quienes solo consumen programas del corazón o realities, tal y como os expliqué en La telebasura también es intelectualmente estimulante.

Y para quienes aún estén completamente convencidos de que la televisión tiene un poder suficiente como para manipular a la gente, hasta el punto, por ejemplo, de incrementar la violencia de una sociedad porque emite programación violenta, les recomiendo, a fin de incorporarlo a su reflexión sobre el tema, la siguiente serie de artículos: ¿La televisión realmente aumenta los casos de violencia? (I), (II), (y III).

Deja un comentario

Ordenar por:

0 comentario