El 23 de enero Google podría dejar de funcionar como protesta contra SOPA

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Como muchos ya sabéis, en Estados Unidos se está impulsando una ley llamada SOPA (Stop Online Privacy Act, por sus siglas en inglés), a través de la cual se pretende defender los derechos de autor, regulando sitios que puedan publicar contenido sin los derechos de autor correspondientes. La ley le cedería al Departamento de Justicia de Estados Unidos las herramientas para criminalizar a los sitios web que alojen contenidos ilegales, que no cuenten con los permisos de autor.

Imaginad lo que eso supondría para Internet, que precisamente se sustenta en la interconexión de ideas. Facebook, Twitter, Wikipedia e incluso Google estarían vulnerando la ley SOPA, que se votará el 24 de enero.

El día antes, el 23 de enero, se pondrá en marcha el mayor movimiento de defensa contra la regulación de Internet. Ya son muchos los rumores que apuntan a que Google, Amazon, Facebook, Twitter, PayPal, Wikipedia, AOL y el resto de grandes corporaciones contra la propuesta de ley, están organizándose para crear el Blackaout day o, como Markham Erickson, de NetCoalition, denominó: la opción nuclear. Lo que supondría que todos estos servicios suspendieran su actividad durante 24 horas.

De este modo se pretende concienciar a la población y a los que apoyan la ley SOPA del absurdo que supone restringir una tecnología positiva para la humanidad a fin de que una minoría continúe perpetuando su obsoleto modelo de negocio, o en palabras del periodista y escritor Cory Doctorow:

Es posible no ser un experto y crear una buena ley. [..] Los representantes son elegidos para representar gente, no temas. [..] Si quiero que la ONU regule una rueda, surgiría el tema de que los ladrones de bancos utilizan carros de cuatro ruedas. Ante la pregunta de que sí se podrían crear ruedas solamente para usos legítimos, la respuesta sería no. No es posible crear ruedas que sean inútiles solo para los malos. Sería tonto sacrificar los beneficios que la rueda ofrece para todos, para detener a los ladrones de bancos.

O explicado con más detalle por el experto en propiedad intelectual Jorge Cortell aquí:

Basados en creencias falsas, datos manipulados, y políticos autodeclarados ingnorantes, su cuerpo legislativo cocina una ley diseñada para limitar la competencia, sirviendo los intereses (aparentes, aunque cualquier estudiantes de primero de economía te diría que no es realmente así) un oligopolio de megacorporaciones culturales(sic) que no reconocerían el presente (por no decir “futuro”) ni aunque les diese en la cara, representados por infractores multimillonarios de copyright, mientras patean los derechos básicos de los ciudadanos (tampoco es que les importe, ya que permiten tales violaciones de los derechos básicos como monitorización por GPS sin orden judicial, o encarcelación ilimitada sin juicio).

Posiblemente estemos ante uno de los mayores problemas sociales contemporáneos: el acceso a la información y a la cultura, la libre circulación de ideas, el derecho a la educación, la eliminación de la censura. En definitiva, los pilares sobre los que se asientan los demás derechos. Si destruimos el pilar central, todos los demás se desestabilizarán. E insisto: se está jugando peligrosamente con ese pilar por la sencilla razón de que se pretenden perpetuar modelos de negocio obsoletos (pagar por obtener copias digitales, etc.) fundados en constructos cada vez más endebles (que las ideas son propiedades físicas que emanan de personas individuales, por ejemplo).

Sobre el primer punto hay ya una gran concienciación en Internet. El segundo, quizá, es el más nuevo y complejo, y por tanto aún está poco desarrollado. Con todo, si os interesa conocer las razones por las cuales las ideas no nos pertenecen, os recomiendo que repaséis mi serie de artículos sobre el tema o que echéis un vistazo a un libro recién publicado por Steven Johnson Las buenas ideas.

Otros libros que os pueden ilustrar sobre este tema (algunos ya reseñados por mí) son:

Imagine… no Copyright de Joost Smiers y Marieke Van Schijndel

Cultura libre de Lawrence Lessig

Todo va a cambiar de Enrique Dans

La máquina de los memes de Susan Blackmore

Armas, gérmenes y acero de Jared Diamond

Sistemas emergentes de Steven Johnson

El meme eléctrico de Robert Aunger

De propina también os dejo mi respuesta a la escritora Lucía Etxebarría ante su negativa a seguir escribiendo porque, debido a la piratería, ya no gana tanto dinero como antes: Gutenberg ondeó la bandera pirata o lo de que Lucía Etxeberría no quiere escribir más libros porque gana poco.

Por último, tampoco puedo dejar de destacar el inmenso trabajo de documentación que hay publicado hoy Kurioso: nada menos que una increíble Lista de contenidos culturales gratuitos accesible desde la red.

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