Hay lugares que parecen reconfigurados por las fuerzas tectónicas del dinero, el poder y la influencia política, que son fuerzas más poderosas que las que levantan las cordilleras o abren los cañones. O crean esos extraños oasis para ricos llamados «campos de golf de 18 hoyos», que son capaces de consumir diariamente tantos lirtros de agua como una población de 9.000 habitantes.
El dinero, muchas veces, resulta más determinante para la orografía de un país o una ciudad que las características geográficas del propio país o ciudad. Es el caso de pueblo alemán de Herzogenaurach. Es un pueblo situado al sur de Alemania, en Baviera, de apenas 24.000 habitantes.
En él todo parece estar clonado, como si una suerte de muro de Berlín pasara por en medio. Sin embargo, aquí el muro no separa dos realidades diametralmente opuestas sino perfectamente iguales, como si medio pueblo estuviera reflejado en un gran espejo: esos espejos de pared que situamos en las habitaciones de escasos metros cuadrados para crear el efecto óptico de que son más grandes.
Cada lado de Herzogenaurach tiene sus propias pastelerías, carnicerías y hasta escuelas. Cada lado, también, se tiene odio mutuo, al estilo de dos pueblos vecinos enfrentados, pero todo en un mismo pueblo. En un lado del río está la sede de la marca Adidas y en el otro, a apenas 500 metros de distancia, la sede de la marca Puma. Porque todo esto va de Adidas y Puma, las dos compañías que iniciaron el nacimiento de la industria moderna de ropa deportiva.

El otro día os hablaba de diversos lugares del mundo
Tenía un profesor que solía repetirnos que Coca Cola nos pudría los dientes, Disney nos pudría el cerebro y McDonald´s nos pudría el estómago. Quizá llevara algo de razón. Pero se estaba olvidando de muchas otras marcas colonizadoras, tanto de nuestros deseos como de las geografías que nos rodean.
Gracias al poder pecuniario se pueden generar lugares aristocráticos como Ghost Island. Situada en el archipiélago de las Caimanes, esta isla secreta es el lugar donde muchos ricos y famosos se retiran para siempre del mundo oficial, simulando para ello su propia muerte. Ghost Island no figura en ningún mapa, sólo en la novela 14,99 euros, de Fréderic Beigbeder. Allí los días transcurren envueltos en una calma chicha perpetua, sin otra cosa que hacer que mirar el cielo y el mar. Beigbeder la define así:
Tres economías dirigen el mundo. Son las ¥€$, las siglas del yen, el euro y el dólar. El dinero, además, es capaz de crear mundos fantásticos, sobre todo si abunda, como es el caso de la pequeña ciudad estadounidense de Tightwad (Tacaño), donde irónicamente nadie (según el censo de 2006) vive por debajo del umbral de la pobreza. La mayoría de sus habitantes, por supuesto, guardan sus fortunas en el Banco Tacaño (Tightwad Bank).
El consumo desaforado es capaz de concebir nuevos mundos regidos por reglas que, desde la comodidad de nuestro sofá, parecen haber sido inventadas por un escritor de novelas distópicas muy imaginativo, pero que existen gracias a nosotros, gracias a nuestra falta de imaginación a la hora de comprar las mismas cosas en los mismos sitios.
Superfreakonomics es la segunda parte de Freakonomics, que
Hacer negocios con alguien, sobre todo si ese alguien es un desconocido, siempre tiene sus riesgos. Debemos depositar la confianza en alguien que, en el fondo, sólo persigue el máximo beneficio individual. Y la cuestión es que nosotros también buscamos lo mismo.
Desde Xataka Ciencia siempre hemos sido muy críticos con el hábito de fumar, sobre todo con las informaciones que durante décadas le restaban importancia a la relación entre tabaco y salud
Los mundos virtuales son excelentes escenarios para hacer experimentos. Gracias a