Como os adelantaba en la anterior entrega de esta serie de artículos sobre los accidentes que producen las escaleras en todo el mundo, el problema reside en el diseño de las mismas.
Sí, es cierto que hay un componente epidemiológico de índole psicológica, motora y hasta cultural (por ejemplo, en Japón hay más accidentes de este tipo en oficinas o centros comerciales que en EEUU porque allí se usan antes que las escaleras que los ascensores y las escaleras mecánicas). También puede haber una falta de atención por nuestra parte, que desarrollaremos más adelante. Pero el diseño de la escalera es fundamental, no solo en el hecho de que nos caigamos o no sino de cómo lo haremos y los golpes que nos daremos antes de detenernos.
Además de una mala iluminación, la ausencia de barandillas, de peldaños demasiado anchos (o estrechos) y descansillos que interrumpen el ritmo del ascenso o el descenso, hay tres características que influyen decisivamente en cómo nos enfrentaremos a una escalera: la contrahuella, la huella y la pendiente.
Hay mucha gente que le tiene fobia a volar, pero casi nadie le tiene miedo a su bañera. Las tormentas nos aterrorizan, pero no ocurre así con los huesos de pollo. Y siempre decimos a nuestros hijos que tengan cuidado al salir a la calle, pero en casa disponemos de grandes generadores de accidentes (y muertes): las bañeras, los huesos de pollo y, por supuesto, las maléficas escaleras. Quizás la parte de la casa, ésta última, que más accidentes provoca de toda la casa (si nuestra casa dispone de escaleras, claro). 
Mi abuelo siempre llegaba a casa cubierto de costras de cemento Portland reseco. Mi abuelo era albañil. Más tarde descubrí que este cemento fue un invento de Joseph Aspdin, otro albañil de Leeds, Inglaterra, por allá el 1824. El nombre de Portland se lo puso para sugerir que era tan atractivo y duradero como la piedra de Portland.


Actualmente, en una de esas ironías de la historia, hay otra pirámide china cuya existencia solo era una especulación y que súbitamente ha surgido de las nieblas de la conjetura. Una pirámide contemporánea y con aire futurista. La pirámide fantasma está situada en Corea del Norte y apenas tiene unos años de existencia. En realidad de pirámide solo tiene la forma y el dinero invertido en ella, pues se trata de un hotel.
La primera vez que un occidental vislumbró una pirámide china fue a finales de la Segunda Guerra Mundial. James Gaussman, piloto de la US Air Force, estaba cumpliendo una misión de abastecimiento de víveres y provisiones para las fuerzas del ejército chino. Su avión tuvo un problema mecánico y se vio obligado a regresar a su base en Assam, en el norte de la India.
Oriente es un lugar poco conocido en general, y no solo porque en occidente solemos creer que lo más grande, lo más original y lo más bello está exclusivamente en nuestro lado del mundo, sino porque a nivel arqueológico aún es una zona poco explorada. Por esa razón, las pirámides chinas podrían ser más fabulosas que la Gran Pirámide de Giza.