Stephen era un estudiante de medicina de 22 años que había consumido demasiadas drogas (cocaína, PCP, anfetaminas) que, una vez más, confirmó la máxima de que la realidad supera a la ficción.
En este caso, la realidad superó a la ficción del protagonista de la novela (y luego película) El perfume, de Patrick Süskind. Lo que yo empecé a sentir después de la lectura de aquella novela fue una mayor intensidad en los olores cotidianos, sobre todo de los olores que desprendían individualmente las personas que se cruzaban conmigo.
En el caso de Stephen, aquella sensación se multiplicó por mil, y no precisamente por la lectura de El Perfume, sino por la ingesta de anfetaminas.
Stephen se despertó un día viendo los colores de una forma nueva: “era capaz de diferenciar docenas de marrones donde antes habría visto sólo marrón. Mis libros forrados de piel, que parecían similares antes, tenían ahora todos ellos matices completamente diferentes y diferenciables.”
Pero entre otros cambios, como una memoria visual casi perfecta, el más importante fue la exaltación de su sentido del olfato. De nuevo habla Stephen:
Entré en una tienda de perfumes. Hasta entonces no había sido demasiado sensible a los olores, pero ahora distinguía instantáneamente uno de otro, y cada uno de ellos me parecía único, evocador, todo un mundo. (…) Entraba en la clínica, olfateaba como un perro, e identificaba así, antes de verlos, a los veinte pacientes que había allí. Cada uno de ellos tenía una fisonomía olfativa propia, un rostro de olor, mucho más vivido y evocador, y fragante, que cualquier rostro visual.
Esta asombrosa transformación, esta exaltación de sus sentidos, como si Stephen se hubiera convertido en un superhéroe, tan sólo le duró tres semanas. Al perder sus poderes, sintió alivio, por supuesto, pero también de pronto se vio condenado a una oscuridad sensorial: había pasado de ver y oler más que nadie a ver y oler como todos.
Según conjetura el neurólogo Oliver Sacks, esta hiperosmia o potenciación del olfato pudo haberse debido a una agitación dopaminérgica inducida por las anfetaminas. Puede producirse un efecto similar en estados potenciados por hiperdopaminérgicos, como en el caso de algunos postencefalíticos a los que se administra L-Dopa, y algunos pacientes con el síndrome de Tourette.
Vía | El hombre que confundió a su mujer con un sombrero de Oliver Sacks
Comentarios
inmediatamente despues de leer el titulo , recorde la pelicula el perfume, y de como vivia los olores, jeje.
ya imagino como tuvo que ser la vuelta al "mundo real" de Stephen, es como si una persona normal dejara de saborear el gusto que tiene una naranja por ejemplo,es mejor haber amado y haber perdido que nunca haber amado? u olido :P
Una entrada muy interesante, el humano tiene unos limites indefinidos, por el momento claro
¿Moraleja de la historia? Niños, hinchaos a anfetas que os van agudizar los sentidos hasta el máximo. La vida siempre nos enseña nuevas cosas. Pero tengo una duda...¿quiere decir esto que el ser humano tiene esa capacidad inhata para percibir olores y colores, pero que trabaja digamos a bajo rendimiento para no estropearse antes?
Porque no creo que sea solo cosa de los neurotransmisores, ya que si el ojo no pueda ver y distinguir toda esa gama de colores daria igual lo desarrollado que tuvieras el "sentido de la interpretacion" de las señales que te llegan.
completamente de acuerdo eso es que tenemos esa capacidad, ¿habria alguna posibilidad de que en el futuro estubieran nuestros sentidos siempre al maximo, sin dañarnos?, el tiempo lo dira.
pues k suerte yo soy anosmico de nacimiento y eso de no oler es algo raro
interesante
Pues lo siento, porque es una putada. No sabes lo que te pierdes: el olor de algunas chicas es fantástico
Algunas, pero no todas :-(
Algunas chicas limpias, por supuesto :-D
esa discusión sobre ventajas/desventajas las he tenido un millón de veces...en fin..
Estimado, siento una tremenda curiosidad por conocer las conclusiones a las que has llegado, si no te molesta darlas a conocer (sin animos de juzgar tu punto de vista).
Pues no hace falta tomarse ninguna droga para que pase eso, basta ser mujer y quedarte embarazada. El olfato se desarrolla exageradamente de golpe.
Para los que somos hombres creo que es más facil pillar un bonito colocón que quedarnos embarazados :-P
-- editado por última vez a las 16:22
Po zí XDDD
No creeis que simpremente le duró mas de la cuenta el colocon ????
A mí me pasó igual hace unos años después de haber comido mi primer "candy-flip" (lsd, éxtasis y metanfetamina), los sentidos se agudizan de una manera asombrosa, yo incluso escuchaba voces y me duró como un mes... son sensaciones que al experimentarlas por primera vez impresionan mucho, resulta casi increíble cómo aunque ya no te sientes "drogado" tienes una percepción sensorial mucho mayor que de costumbre.
Las drogas agudizan y alteran muchísimo tus sentidos, y el tiempo que tarde tu sistema en desechar las sustancias que te has metido, será proporcional al tiempo que sigas teniendo esos "superpoderes". Al desechar por completo esas sustancias, tu organismo vuelve a la normalidad.
No estoy a favor de que los chicos (niños) se droguen pues hay que hacerlo con un cierto nivel de conciencia y mucha responsabilidad, pero sí creo que es una experiencia que se tiene que probar alguna vez en la vida :)
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