feed

neurología

El medicamento que te vuelve adicto a las máquinas tragaperras

3 comentarios

maquina-tragaperras.jpg¿Os imagináis un medicamento cuyo efecto secundario sea induciros a la ludopatía? Ann Klinestiver, profesora de inglés de un instituto de una pequeña ciudad de Virgina Occidental, sufrió en sus carnes ese efecto cuando le diagnosticaron Parkinson con sólo 52 años de edad.

El neurólogo de Ann le administró inmediatamente Requip, un fármaco que imita la actividad de la dopamina en el cerebro: el Parkinson es una enfermedad del sistema dopaminérgico, y Requip pertenece a un tipo de medicamentos denominados agonistas de la dopamina. No importa el medicamento que toméis, todos ellos actúan conforme al principio de incrementar la cantidad de dopamina del cerebro. Eso evita los problemas de movimiento aparejados al Parkinson pero…

En fin, que las máquinas tragaperras son un flipe, a pesar de ser una de las ludopatías más mundanas y plebeyas. Introduces una moneda, tiras de la palanca y, en pocos segundos, despejas la incertidumbre de tu futuro financiero inmediato. Vuelves a tirar y ganas, luego pierdes cuatro partidas, ganas otras dos. Sólo con escuchar el tintineo de las monedas desparramadas ya sufres un subidón. Y a eso contribuye la musiquita parahipnótica, las luces de colores y las frutas, fresas, manzanas y demás, corriendo veloces frente a tus ojos.

Cabe recordar que las máquinas tragaperras suponen un 70 % de los 48.000 millones de dólares anuales que se gastan los estadounidenses en los casinos; un ciudadano medio gasta 5 veces más en las tragaperras que en entradas de cine. En EEUU hay actualmente el doble de máquinas tragaperras que de cajeros automáticos.

Leer más

Anunciate aquí
Anunciate aquí

Si no puedes evitar comerte el caramelo, sacarás peores notas en colegio

10 comentarios

El autocontrol es una de las facetas de nuestra personalidad que nos procurará seguramente mejores beneficios. Los que carecen de un autocontrol natural, por ejemplo, son mucho más propensos a caer en ludopatías o adicción a las drogas.

Tu nivel de autocontrol también puede reflejar qué notas acabarás sacando en tu vida académica.

Esto se vio reflejado en un curioso experimento con chucherías realizado en la década de 1970 por Walter Mischel, psicólogo de la Universidad de Stanford. Los participantes en el experimento eran niños de 4 años.

La primera pregunta que les realizó a los niños es si querían comer un caramelo. La respuesta unánime fue afirmativa. A continuación, se les realizó una propuesta: podían comerse ahora el caramelo o, si estaban dispuestos a esperar unos minutos mientras el experimentador iba a hacer un recado, entonces podrían comerse dos caramelos en cuando el experimentador regresara.

La mayoría de los niños decidieron esperar para obtener los dos caramelos. Pero no todos lo consiguieron. También había otro detalle en el experimento: los niños disponían de un timbre que, al hacerlo sonar, provocarían que el experimentador regresara antes de tiempo: entonces sólo comerían un caramelo, no dos.

Leer más

Anunciate aquí

[Libros que nos inspiran] ‘La mente de par en par’ de Steven Johnson

2 comentarios

fm8893.jpgEl heterodoxo Steven Johnson es uno de mis divulgadores preferidos, y no sólo porque me hizo reflexionar un día sobre la idea de que la cultura de masas cada vez nos hace más inteligentes. Sino también por libros como el que nos ocupa, La mente de par en par. Un repaso al cerebro humano que nos ha inspirado para escribir artículos tan sustanciosos como:

Nuestro cerebro está siempre drogado: ¿cómo sacarle partido? (I) y (y II), Tira los dados dodecaedros de tu personalidad: el neuroperfil (I) y (y II) o La imposibilidad (temporal) de explicar la conciencia.

Las nuevas tecnologías para cartografiar el cerebro en tiempo real están permitiendo, por ejemplo, que sepamos qué regiones de nuestra geografía cerebral se activan cuando llevamos a cabo diferentes tareas, como reconocer el rostro de un ser querido, planificar una lista de la compra o simplemente hilvanando una frase.

Un cerebro es como una huella dactilar: cada cual posee una topografía única. Una mayor comprensión de nuestras sinapsis, neurotransmisores y ondas cerebrales, de los distintos patrones químicos y eléctricos, pues, no sólo abrirá de par en par nuestro cráneo sino que nos identificará con más definición. Nos dirá cómo somos respecto a los demás.

Nos dirá por qué sentimos miedo y de qué. Qué es lo que provoca un chiste a nivel neuroquímico. Cómo podemos mejorar nuestra atención. Qué significa amar. De dónde surgen nuestras aptitudes, estados de ánimo, emociones y multitud de comportamientos. Steven Johnson, pues, se convierte así en un cicerone mucho más instruido (y con una mejor brújula) que los que proporcionan la psicoterapia, la meditación o las drogas.

Leer más

La influencia de la tecnología en el cerebro: taxistas con supermemoria, monos con pinzas-dedo y pianistas imaginarios (y III)

4 comentarios

piano.jpgPara cambiar nuestro cerebro ni siquiera hace falta que realicemos una actividad concreta. Basta con imaginar que la estamos realizando.

Uno de tantos experimentos que se han llevado a cabo para aportar pruebas de cómo nuestros patrones de pensamiento afectan a la anatomía de nuestros cerebros es el de Pascual-Leone, cuando era investigador de los Institutos Nacionales de Sanidad.

Para realizar el experimento, se reunió a un grupo de voluntarios sin experiencia en tocar el piano y se le enseñó una melodía simple consistente en una serie corta de notas. Luego se dividió el grupo en dos.

Leer más

La publicidad del futuro poseerá encuadre personalizado

5 comentarios

publicidad2.jpgLos psicólogos llaman “encuadre” a la forma en la que se expresa una pregunta, condicionando finalmente nuestra respuesta. Nuestro cerebro es muy vulnerable al encuadre, y de ello se aprovechan no sólo los políticos sino también los publicistas.

Un impuesto de defunción suena mucho más amenazador que un impuesto de sucesiones, y una comunidad de la que se dice que tiene un índice de delincuencia del 3,7 por ciento es mucho más probable que reciba recursos que otra de la que se dice que está exenta de delincuencia en un 96,3 por ciento. El encuadre ejerce en nosotros tanta influencia porque la elección, al igual que la facultad de creer, está inevitablemente mediatizada por la memoria.

Leer más

El olvido de las fuentes: ¿cómo sé lo que sé?

10 comentarios

memento1.jpgComo persona despistada que soy, leer esta clase de estudios me tranquiliza: ser despistado es más común de lo que parece, y ya no digamos si las cosas dependen de nuestra memoria, frágil y maleable hasta decir basta.

Cuando afronto la escritura de un artículo, en ocasiones me hago un lío con las fuentes: ¿dónde leí aquello, de dónde procede este fragmento? Pero diversos estudios sugieren que esta clase de confusiones son bastante corrientes entre los periodistas. Quién, qué, cuándo, dónde y por qué siempre son más fáciles de recordar que ¿cómo lo sé?

Los psicólogos cognitivos llaman a esta clase de recuerdos “memoria de la fuente”, y después de algunas de mis “cagadas” legendarias, os garantizo que ya no me olvidaré nunca del término.

Leer más

¿Cómo juzgamos a Donald? El efecto halo

20 comentarios

12-angry-men.jpgHoy vamos a juzgar a Donald. No al pato Donald: si compareciese en el juicio, probablemente no entenderíamos casi nada de lo que tuviera que alegar. Vamos a juzgar a un hombre anónimo llamado Donald para descubrir que nuestra mente, en cierto modo, a veces actúa de forma tan torpe como el habla del pato Donald.

Para demostrar cuán difícil lo tiene nuestra mente para juzgar a Donald, haré el experimento con vosotros. Primero, leed con atención las siguientes palabras y tratad de memorizarlas: mobiliario, aplomo, esquina, aventurero, silla, mesa, independiente y televisión.

¿Ya?

Leer más

Nuestra memoria puede ser fácilmente manipulada

21 comentarios

Una de las normas principales de la ciencia moderna es: no te fíes nunca de las personas, ni de sus percepciones ni de sus ideas ni de sus testimonios. Los sentidos de las personas son imperfectos, la histeria colectiva es más común de lo que parece, la gente cree lo que quiere creer (no lo que es) y… nuestra memoria no es tan perfecta como creemos.

Para demostrar cuán sugestionable es nuestra memoria cabe recordar, por ejemplo, el aluvión de casos de abusos sexuales de padres a hijos que apareció a raíz de que la gente acudía a sesiones de psicoterapia: los psicoterapeutas, sin quererlo, con sus preguntas y sugerencias, acababan induciendo a recordar falsamente al paciente que sus padres abusaron sexualmente de ellos.

Otra serie de estudios ponen de manifiesto cómo nuestros recuerdos se adaptan a nuestras circunstancias personales en una rueda de reconocimiento policial. En él, los sujetos visionaban una grabación (simulada) de un robo a un establecimiento de comida preparada. Luego, se les pidió que pasaran todos por una rueda de reconocimiento de sospechosos.

Leer más

Leer transforma radicalmente nuestro cerebro

6 comentarios

Entre el cerebro de los habitantes de las sociedades ágrafas y nuestro cerebro hay una diferencia abismal.

Si bien compartimos el mismo cerebro que los seres humanos analfabetos de hace 40.000 años, desde que inventamos la lectura hemos empezado a conectar nuestras estructuras cerebrales de formas distintas.

Por ejemplo, los cerebros de nuestros antepasados egipcios y sumerios debieron de ser distintos a los nuestros, como refleja un trabajo pionero de Charles Perfetti y Li-Hai Tan. En él se sugiere que todos los sistemas de escritura usan muchas conexiones estructurales parecidas, pero algunas exclusivas.

Leer más

Imagínate que te estás entrenando, y te entrenarás

22 comentarios

Este descubrimiento alegrará a muchos adictos al sofá o a los vagos más recalcitrantes: imaginar que entrenas alguna parte de cuerpo puede ser casi tan eficaz como entrenarla de verdad. Es decir, podéis tumbaros a la bartola, poneros a pensar que ejecutáis una tarea motora concreta, y zas, todo el tiempo invertido mejorará la ejecución posterior y real de tal tarea motora.

Así de poderosa es la imaginación (aunque todavía no sirve como excusa no acudir al trabajo porque el trabajo lo haréis mentalmente desde la cama).

Para demostrar este extraño fenómeno, se pidió a un grupo de voluntarios que ejercitaran el músculo que controla el dedo meñique (el músculo hipotenar) durante un plazo de 4 semanas en 5 sesiones semanales.

Los integrantes de otro grupo sólo imaginaban que hacían esas contracciones, también en cinco sesiones a la semana. Un tercer grupo, el de control, no realizaba entrenamiento alguno. Al cabo de cinco semanas, la fuerza promedio que podía hacer el dedo meñique había aumentado un 30 % en el grupo de entrenamiento real y un 22 % en el de entrenamiento imaginario. En el grupo de control el cambio fue un insignificante 2,3 %.

Leer más

Anunciate aquí

WSL Weblogs SL