5 costumbres sexuales de los animales… no tan distintas a las nuestras

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Algunas religiones y sistemas morales establecen que lo correcto en lo tocante a la sexualidad es la monogamia, la procreación y la heterosexualidad, pero el reino animal nos demuestra que muchas expresiones de la sexualidad humana que no pasan esos estrechos filtros (estéticos) son más frecuentes de lo que pensamos.

Ahí va el Top Hot Hot Hot del Kamasutra animal:

1. Masturbación masculina

Los caballos, los monos, los delfines, los perros, la cabras, los elefantes y muchos otros animales se masturban. Algunos incluso lo hacen de forma muy ingeniosa, como los machos de varias especies de monos, cobayas, cabras o perros: practican la autofelación, a veces hasta el punto de llegar a eyacular.

Algunos machos de delfín mular se enrollan alrededor del pene anguilas vivas que no dejan de retorcerse.

2. Masturbación femenina

También hay autocunnilingus, pero en primates. Incluso se han visto hembras de chimpancés dirigiendo hacia su clítoris el chorro de agua de una manguera.

Algunas hembras de orangután usan consoladores hechos de ramas y cortezas de árbol. Las hembras de puercoespín pueden subirse a un palo que hacen vibrar para estimular su área genital.

Olivia Judson en su libro Consultorio sexual para todas las especies habla de otras especies que se masturban:

En muchos primates los individuos de ambos sexos se masturban con frecuencia. Como el mangabey de collar, un mono de color ceniza, larga cola y unos extravagantes bigotes en las mejillas que vive en África Occidental. Algunas hembras se estimulan a sí mismas con las manos mientras practican sexo. Tanto los machos como las hembras de orangután se autoestimulan con juguetes sexuales que fabrican con hojas o ramitas. Una hembra de chimpancé que se había criado en casa se masturbaba ojeando una revista Playgirl, excitada por la visión de fotos de hombres desnudos, especialmente el desplegable central. Otros mamíferos también se masturban. Los machos de ciervo lo hacen frotando las puntas de su cornamenta contra la hierba, un acto que dura apenas quince segundos desde que empiezan hasta que se corren, pero algunos venados realizan varias veces al día durante la época de apareamiento.

3. Homosexualidad

Tal y como afirma Bruce Bagemihl, de la Universidad de Wisconsin, en su libro Biological Exuberance: Animal Homosexuality and Natural Diversity, hay más de quinientas especies animales donde se presenta la conducta homosexual, tanto entre machos como entre hembras. Como explica David J. Linden en su libro La brújula del placer:

La homosexualidad animal se expresa de todas las maneras imaginables y de muchas otras que probablemente ni se nos ocurrirían. El sexo oral macho-macho y hembra-hembra se ha documentado en varias especies, entre ellas los bonobús y las hienas, así como el frotamiento genital mutuo entre hembras.

También hay casos de “matrimonios homosexuales”, aunque la mayoría de casos se dan solo en animales en cautividad. Por ejemplo, en diversos zoológicos se han observado machos de diversas especies de pingüinos formando parejas monógamas estables que llegan a construir nidos y a empollar piedras como si fueran huevos.

Uno de los casos más famosos es el de un par de machos de pingüino barbijo, o “pájaro bobo”, del zoo neoyorquino de Central Park: se les puso un huevo fecundado en el nido y la pareja lo empolló y crió el polluelo.

Casi el 6 % de los carneros domesticados cortejan y montan a otros machos aunque haya presencia de hembras el celo.

4. Sexo anal

El sexo anal se ha observado entre machos de oveja, de jirafa y de bisonte, y también entre machos de delfín mular, que se penetran mutuamente.

Pero la penetración más original es que observada en los machos delfín del Amazonas, que se insertan el pene en el espiráculo, es decir, en orificio por donde respiran. Sí, estamos ante el primer caso de sexo nasal del que se tenga constancia.

5. Necrofilia

Muchos animales son oportunistas sexuales y se zumban a cualquier animal que se ponga delante, aunque sea de otra especie. Esté viva o muerta. Tal y como explica de nuevo David J. Linden:

La fachada del Natuurmuseum de Rotterdam es de cristal reflectante y muchas aves suelen chocar contra ella. Un día de junio de 1995, mientras se hallaba en su despacho, el doctor Cees Moeiliker presenció el choque mortal de un macho de ánade real contra su ventana. Cuando salió a investigar, descubrió que otro ánade macho había llegado al lugar del accidente y que se había puesto a copularcon el ánade muerto, no se dio por satisfecho hasta al cabo de setenta minutos. Cuando Moeiliker se dispuso a escribir sobre lo que había visto para una publicación científica, descubrió que en la literatura ya se habían descrito varios casos de necrofilia heterosexual en esa especie de ánade. (…) Es posible que, como les ocurre a algunos seres humanos, algunos animales se exciten más copulando con cadáveres o con otras especies, pero no hay pruebas de ello.

Y como Bonus Track:

Pornografía

y1pyh3azihq2wxpeodzte5bjx7beihszp0mtafholyoengmygyumkicrvmfmtf0r3ushvfazfao734.jpegLa situación extrema del oso panda (del que sólo quedan unos 1.600 ejemplares en libertad en China) ha llevado a los científicos a tomar medidas insólitas, como mostrar vídeos de otras parejas copulando a osos en cautividad y sin líbido.

Si os habéis quedado con ganas de más perversión, entonces no os perdáis a los animales que se drogan alegremente en Animales embriagados: los animales también usan las drogas.

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