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¿Por qué los búlgaros afirman y niegan con la cabeza al contrario que el resto del mundo?

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movimiento_de_cabeza_237682_t0.jpgSiempre he querido viajar a Bulgaria por una única razón: comprobar por mí mismo si realmente los búlgaros niegan con la cabeza para afirmar y afirman con la cabeza para negar.

Antes que yo, sin embargo, tuvo la misma idea Charles Darwin, que envió una serie de cuestionarios a misioneros de todo el planeta a fin de que confirmasen qué gesto usaban los nativos para afirmar y negar: su objetivo era escribir su tratado para escribir La expresión de las emociones en el hombre y en los animales (1872).

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¿Por qué hacemos lo que hacemos? (y IV)

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6. ARTE.

Muchos de nosotros tenemos la necesidad imperiosa de escribir, pintar, moldear, dibujar, esculpir, fotografiar, filmar películas, bailar… ¡incluso escribir un blog! Y los que no sienten esta imperiosa necesidad, entonces necesitan por igual consumir y disfrutar de las obras de arte de los demás.

El arte, básicamente, funcionaría de la misma manera que la cola de un pavo real. Como un rasgo sexualmente atractivo (¿por eso le doy tanto a la tecla?). Aunque para tener una explicación más completa del arte, a la necesidad de atraer al sexo contrario también habría que añadir que el arte es una capacidad para adaptarse socialmente. Además, biológicamente nuestro cerebro está diseñado para encontrar ciertas imágenes más bellas, sobre todo las que guardan determinadas proporciones y muestran una mayor simetría.

O que resultan adaptativas: como el paisaje amplio y luminoso desde el interior de una cueva (un lugar en el que nos sentimos protegidos y tenemos una panorámica del exterior a fin de poder detectar cualquier atisbo de amenaza.

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¿Por qué hacemos lo que hacemos? (II)

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2. BESAR.

Una hipótesis es que el beso es una reminiscencia de la infancia, dado que nuestra primera experiencia de seguridad, placer y amor procede de la boca cuando nos amamantan. Incluso nuestros ancestros solían alimentar a su prole pasándole la comida masticada de boca a boca, como hacen los chimpancés.

Otra explicación tendría que ver con el sexo. Los primeros homínidos se sentían atraídos por las frutas rojas maduras y esa atracción se trasladó a la sexualidad. De ahí que el sexo y los labios sean más colorados. O que tenga tanto éxito el pintalabios rojo pasión. Besar unos labios, pues, sería como morder una fresa.

Lo que es innegable es que los labios son una de las zonas más erógenas de nuestro cuerpo. Un beso apasionado puede resultar tan intenso que reduce el estrés y desata la oxitocina, el neurotransmisor de la socialización y el amor. Y como dice Cristina Sáez:

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¿Por qué hacemos lo que hacemos? (I)

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Atendiendo a un correo en el que me preguntaba un lector la razón de que nos besemos, he decidido escribir una serie de artículos sobre por qué hacemos lo que hacemos en muchos otros ámbitos de la vida.

¿Por qué besamos? ¿Por qué nos sonrojamos cuando nos piropean? ¿Por qué la gente se ríe si alguien se tropieza? ¿Por qué los adolescentes son como son? ¿Por qué nos gusta cultivar el arte? ¿Por qué hacemos cosas por los demás? ¿Por qué, en definitiva, los seres humanos son tan raros?

La mayoría de esas preguntas no tienen una respuesta sencilla, y algunas ni siquiera una respuesta concluyente. No en vano, vamos a intentar explicar lo que se sabe hasta el momento de todos esos comportamientos tan particulares.

Empecemos.

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El mito de que la leche es mala para la salud (I)

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Corren por ahí algunos intelectuales humanistas (analfabetos funcionales en disciplinas científicas: Sánchez Dragó es un buen exponente) que se niegan a ingerir leche. El motivo, peregrino hasta decir basta, es que los seres humanos somos la única especie animal que, tras superar la época lactante, seguimos tomando leche.

Otro motivo es que las culturas asiáticas aborrecen la leche (y ya se sabe que a los intelectuales les gusta poner de manifiesto que las culturas lejanas, sobre todo las orientales, son mucho más benignas y sabias con el hombre que las occidentales).

Pero ¿hasta qué punto estos datos incuestionables son un motivo para desconfiar de ese maná blanco que suele acompañarnos por las mañanas junto al bol de crispis?

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