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Más de una docena de cosas que creías imposibles hace diez años (gracias a internet) 2/9

Más de una docena de cosas que creías imposibles hace diez años (gracias a internet) 2/9
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Continuamos enumerando un puñado de cosas que parecerían utopías o historias de ciencia ficción en exceso optimistas hace apenas una década, que iniciamos en la anterior entrega de esta serie de artículos. Todo gracias a las transformaciones que produce internet, tanto a nivel tecnológico, como sociológico y hasta psicológico.

Sigamos.

2. Edición de libros

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¿Y la traducción de libros? También estamos asistiendo al advenimiento de la traducción de libros de forma colaborativa. Obras que defienden el procomún y la colaboración 2.0 como El código 2.0 (Traficantes de sueños, 2009) o Remix (Icaria, 2012), ambas del experto en propiedad intelectual Lawrence Lessig, fueron traducidas gratuita y colaborativamente por estudiantes de la Universidad de Málaga. Un paso más allá constituyó la traducción de La riqueza de las redes, de Yochai Benkler, pues abría la traducción a otras universidades e incluso otros ámbitos sociales y profesionales.

Una de las herramientas más valiosas para la traducción colaborativa es Etherpad, un editor de colaboración en tiempo real donde distintos autores editan simultáneamente un documento de texto y cada color muestra los añadidos de texto de un autor distinto. También existe una ventana lateral de chat para permitir la comunicación directa. Google adquirió esta plataforma para liberarla en código abierto en 2009, permitiendo así que muchos servicios usen el software, como Mozilla Pad o PiratePad.

Estas mismas estructuras pueden usarse para el futuro de la edición de libros (y cualquier otro producto cultura y/o artístico). Cuando se inventó la imprenta fueron muchos los escritores que se lamentaron amargamente que ello traería un volumen demasiado elevado de libros, devaluando la calidad general. La experiencia nos ha demostrado que se equivocaban: se produce más basura, pero también más obras interesantes que antes.

La nueva imprenta 2.0 colaborativa y en código abierto podría multiplicar por millones la producción de libros, textos y análisis, lo que permitirá crear un ecosistema de abundancia inédito en la historia de la humanidad. Un salto cuántico de información que requerirá el diseño de buscadores inteligentes, cribadores jerárquicos y valoraciones colectivas para separar el grano de la paja. En consecuencia, habrá más paja, pero también más grano que nunca, tal y como sostiene Chris Anderson en su libro La economía Long-Tail.

3. Couchsurfing

Couchsurfing2

Couchsurfing.org es el típico sitio del que mi abuela opinaría de esta guisa: si eres mujer, te violarán; si eres hombre, te sedarán y te sacarán los órganos para venderlos en el mercado negro. Sin embargo, esta página web usada por millones de personas en todo el mundo, y que pone en contacto a viajeros que necesitan un lugar donde quedarse (un sofá) en una ciudad extranjera, con personas dispuestas a alojarlos, funciona asombrosamente bien.

No es un servicio de alquiler de habitaciones. De hecho, el servicio prohibe el pago, aunque discrecionalmente los usuarios pueden hacerse regalos, ayudar en las tareas de la casa u ofrecer alguna otra compensación no monetaria, lo que aún produce más extrañeza para quienes jamás lo han usado (yo lo he hecho, y a día de hoy aún me estoy pellizcando para comprobar que no fue un sueño. También conozco a gente que está dando la vuelta al mundo de sofá en sofá sin gastar ni un euro).

No parece que haya incentivos para que un anfitrión ofrezca su casa gratis a un potencial maníaco homicida. Tampoco para que infinidad de huéspedes se aprovechen de los anfitriones y jamás ofrezcan sus casas. Pero gracias a internet funciona: porque a la vista quedan todas las interacciones anfitrión-huésped a través de comentarios y puntuaciones en formas de estrellas.

Porque Couchsurfing no es un negocio, sino una red social, una comunidad de individuos que comparten intereses y valores, como el de viajar y conocer a los locales. Tal y como explica el gran teórico de la colaboración descentralizada, Yochai Benker, de Harvard, en su libro El Pingüino y el Leviatán:

La página depende en gran medida de que un pequeño número de líderes implicados (que la fundaron y siguen utilizándola como anfitriones y huéspedes) inculquen las normas (como la prohibición de pagar) mediante el contacto constante con los miembros a través de publicaciones, correos electrónicos y los medios de los que dispone la página como red social.

En la siguiente entrada de esta serie de artículos seguiremos enumerando más de una docena de cosas que que creías imposibles hace diez años (gracias a internet).

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