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El motor de iones ya está a punto

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El motor de impulsión de iones ya es una realidad probada con éxito. El futuro sustituto de los propulsores actuales promete grandes mejoras en cuanto a prestaciones (mejoras dramáticas, aseguran), y puede suponer un paso de gigante en el camino hacia los viajes estelares. El trabajo conjunto de la ESA(European Space Agency) y la ANU(Australian National University) lo han hecho posible en el increible plazo de cuatro meses.

Este sistema experimental, llamado impulsor de iones Dual-Stage 4-Grid (DS4G) es un tipo de impulsor basado en la propulsión eléctrica. Trabajan acelerando un conjunto de partículas con carga eléctrica (iones) hacia el exterior del vehículo espacial utilizando un campo eléctrico. Los propulsores tradicionales utilizan tres rejillas perforadas por miles de pequeños agujeros conectados con una especie de contenedor de iones (a fin de cuentas, el combustible). Aplicando una diferencia de voltaje a las dos primeras rejillas, el campo eléctrico generado es capaz de arrancar los iones de su contenedor y expelerlos hacia el espacio, consiguiendo así el impulso buscado en sentido opuesto. Con diferencias de tensión mayores que 5000 Voltios, algunos iones colisionan contra una de las rejillas y la deterioran poco a poco, lo cual reduce el tiempo de vida del propulsor. La Dual-Stage 4-Grid intenta pulir esta desventaja desdoblando el proceso en dos fases: una de extracción y otra de aceleración y expulsión. Disponiendo las rejillas de dos en dos, y aplicando tensiones relativas más bajas que en los propulsores tradicionales, se consiguen mejores aceleraciones y mayores voltajes netos posibles sin deterioros. Se han conseguido tensiones de hasta 30000 Voltios y aceleracionesque llevan a los iones a salir despedidos a unos 210.000 m/s (756.000 km/h), cuatro veces más rápidos que con los propulsores "tradicionales". Gracias a tan tremenda aceleración, el haz de iones expulsado apenas se desvía de la dirección correcta, con lo cual el ahorro en combustible dedicado a las maniobras de corrección de la trayectoria se reduce también.

Está claro que todavía queda mucho para ver estos propulsores en funcionamiento por el espacio, porque es hora de probar su fiabilidad tras miles de horas funcionando a bajo régimen, pero el germen de la propulsión iónica (o ultra iónica, como dice el doctor Roger Walker, del Equipo de Conceptos Avanzados de la ESA y director técnico del proyecto) está sembrado. Y además, abre un horizonte mucho más ancho en la exploración espacial.

Vía | Physorg.com

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