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Si viajas a Turquía debes probar el hammam

Si viajas a Turquía debes probar el hammam
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Casi todos nosotros hemos probado lo que se siente en una sauna: calor y húmedad, básicamente, y la inquietante sensación de que tu cuerpo está a punto de caer a plomo tras un desmayo. Pero si viajáis a Turquía, entonces tenéis que probar un tipo de sauna que va mucho más allá de lo que arquetípicamente consideramos una sauna.

El hammam o baño turco, que así se llama esta práctica tradicional, es un baño de vapor y masaje exfoliante que te hará sentir en tus propias carnes (nunca mejor dicho) la cultura turca.

Un hamman auténtico se realiza, desde hace siglos, en baños de mármol. Te debes repantingar sobre una piedra caliente, mientras sudas y te echas agua fresca para soportar el calor, contemplando una cúpula estrellada. Adicionalmente, un empleado puede dedicarse a frotar tu espalda con una manopla gigante.

Los baños turcos fueron una continuación de los baños romanos y se extendieron por todo el mundo islámico medieval, desde Oriente Medio hasta al-Ándalus, y su proceso exacto es el siguiente: relajación en un cuarto (conocido como cuarto tibio). A continuación, se pasa a un cuarto aún más caliente (conocido como cuarto caliente) antes de sumergirse en una piscina fría. Después de hacerse un lavado completo de cuerpo y recibir un masaje, finalmente acabas en el cuarto de enfriamiento para un período de relajación. A los visitantes se les entrega una tela, llamada futa, que se lleva alrededor de la cintura como un pareo, además de servir como toalla.

Beneficios

Hammam Baths Granada

El flujo del vapor caliente y húmedo contribuye a combatir los problemas de las vías respiratorias: garganta, nariz y bronquios son sometidos a efectos beneficiosos. El calor acelera las funciones metabólicas, aumentando la respiración, la frecuencia cardiaca y estimulando el sistema nervioso.

Al humidificarse las vías aéreas se produce un efecto expectorante, útil en situaciones de resfriado, tos, sinusitis y otras afecciones del sistema respiratorio. Los pulmones y todo su sistema bronquial aumentan su capacidad de intercambio de oxígeno y ventilación general. Al dilatar los poros permite una limpieza profunda: ideal para casos de acné.

Sin embargo, los baños de vapor no se aconsejan a quienes padecen trastornos de presión o a quien presenta problemas de venas varicosas. Es menos estresante para el organismo que la sauna, a pesar del efecto psicológico de 'agobio' que produce la 'niebla'.

Este estudio revela que los componentes de los baños turcos tienen bajo riesgo de contaminación por hongos como resultado de una limpieza frecuente y la alta temperatura ambiental. Sin embargo, los objetos compartidos, como las zapatillas, resultaron ser una fuente importante de contaminación por hongos.

Vía | Inmedicina

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