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No importa el idioma que hables: si lo haces más alto, es más probable que contagies a los demás que tosiendo o estornudando

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Según revela un estudio publicado en Nature, la transmisión de agentes infecciosos por el aire depende más de lo alto que hablemos que de las toses o estornudos. El efecto es independiente del idioma.

Los investigadores analizaron la transmisión en cuatro idiomas: inglés, español, mandarín y árabe.

Superpropagadores de habla

Las hipótesis sobre la transmisión de enfermedades infecciosas transmitidas por el aire tradicionalmente han enfatizado el papel de la tos y los estornudos, que son eventos espiratorios que producen gotas fácilmente visibles y grandes cantidades de partículas demasiado pequeñas para verlas a simple vista.

No obstante, se sabe desde hace mucho tiempo que el habla normal también produce grandes cantidades de partículas que son demasiado pequeñas para verlas a simple vista, pero lo suficientemente grandes como para transportar una variedad de patógenos respiratorios transmisibles.

En el estudio citado se muestra, así, que la tasa de emisión de partículas durante el habla humana normal se correlaciona positivamente con el volumen (amplitud) de la vocalización, que varía de aproximadamente 1 a 50 partículas por segundo (0.06 a 3 partículas por cm3) para amplitudes bajas a altas, independientemente de el idioma hablado (inglés, español, mandarín o árabe). Al respirar, estás emitiendo partículas de tu saliva o del fluido respiratorio, de la tráquea y de los pulmones. Si hablas, emites 10 veces más. Si gritas o cantas, 50 veces más.

Además, una pequeña fracción de individuos se comporta como 'superemisores del habla', liberando consistentemente un orden de magnitud más de partículas que sus semejantes.

Esto no solo puede explicarse por las estructuras fónicas ni por la amplitud del habla, así que los resultados también sugieren que otros factores fisiológicos desconocidos, que varían drásticamente entre individuos, podrían afectar la probabilidad de transmisión de enfermedades infecciosas respiratorias y también ayudarían a explicar la existencia de superpropagadores que son desproporcionadamente responsables de los brotes de enfermedades infecciosas transmitidas por el aire.

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