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Los ciegos que vuelven a ver y otras anomalías oculares

Los ciegos que vuelven a ver y otras anomalías oculares
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Con solo tres años, y debido a una explosión química, Mike May perdió la visión de sus ojos. 43 años después, tuvo la oportunidad de someterse a una operación quirúrgica que le retornó la visión. Pero algo fallaba.

Cuando abrió los ojos para contemplar a su mujer y sus hijos, no supo administrar los miles de estímulos. Solo percibía bordes de colores y luces imposibles de interpretar. Sus ojos funcionaban perfectamente, pero no tenía visión.

Ni siquiera era capaz de acostumbrarse al simple hecho de que el mundo girara si él giraba la cabeza. Tal y como lo explica el neurólogo David Eagleman en su libro Incógnito:

El cerebro de Mike no comprendía cómo sus propios movimientos transformaban las consecuencias sensoriales. Por ejemplo, cuando mueve la cabeza hacia la izquierda, la escena se desplaza hacia la derecha. (…) Y esto ilustra un punto clave: la experiencia consciente de la visión se da sólo cuando existe una predicción exacta de consecuencias sensoriales.

Ciegos que creen ven

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Otro ejemplo de cómo la visión es producto de una reinterpretación de nuestro cerebro es el llamado síndrome de Anton, un trastorno en el que una apoplejía deja ciega a una persona y el paciente niega su ceguera.

Si a alguien que sufre esta patología le preguntamos cuántos dedos de la mano tenemos levantados, responderá con total seguridad, como si en realidad lo estuviera viendo, pero se equivocará todas las veces (salvo que las acierte por puro azar, porque en realidad no puede verlo).

Quienes padecen el síndrome de Anton no fingen que no están ciegos; realmente creen que no lo están. Ellos experimentan lo que consideran que es la visión, pero está generada internamente. Es frecuente que un paciente que sufre el síndrome de Anton no busque atención médica durante un tiempo después de la apoplejía porque no tienen ni idea de que está ciego. Sólo después de haber chocado con muchos muebles y paredes comienza a tener la impresión de que algo va mal.

Ciegos que realmente ven

También hay ciegos que pueden sufrir alucinaciones visuales, es decir, puede ver cosas aunque esas cosas no sean reales. El 10 % de la gente con enfermedades oculares y pérdida visual experimentan estas alucinaciones, que se recogen bajo el nombre de síndrome de Bonnet.

Aunque el síndrome aparece documentado desde hace siglos, se diagnostica poco por dos razones. La primera es que muchos médicos no lo conocen y atribuyen sus síntomas a la demencia. El segundo es que las personas que experimentan alucinaciones se sienten desconcertadas al saber que su escena visual es, al menos parcialmente, la moneda falsa de su cerebro.

Imágenes | Pixabay

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