Dan Buettner lleva más de dos décadas rastreando los lugares del planeta donde la gente llega a los cien años con una salud inusual. El periodista e investigador, que colabora con National Geographic, puso en enero de 2026 sus últimas conclusiones sobre la mesa en el podcast ZOE, un programa de divulgación sobre nutrición vinculado al King's College de Londres. Una de sus propuestas más operativas afecta al horario: dejar al menos 12 horas entre la cena y el desayuno.
Un mapa con cinco puntos. Las llamadas zonas azules que Buettner estudia desde principios de siglo son Okinawa en Japón, Icaria en Grecia, Cerdeña en Italia, Loma Linda en California y la península de Nicoya en Costa Rica. Su punto de partida es demográfico: alrededor del 20% de la longevidad depende de los genes, y el resto se explica por el entorno y los hábitos. Buettner insiste en que los centenarios de esos lugares no persiguen la vida larga. "Ninguno de ellos está adoptando conscientemente una nueva rutina saludable", dijo en ZOE. "Simplemente viven sus vidas. La longevidad es mucho mejor si se consigue de forma natural que si se persigue".
Los años en juego. La alimentación centra buena parte de esa rutina no buscada. Buettner sostiene que pasar de una dieta occidental típica a otra que priorice las plantas y los productos naturales puede incrementar la vida hasta una docena de años si el cambio llega pronto. "Se reduce a unos seis años para una persona de 60 años, pero incluso una persona de 80 años podría ganar tres años más", detalló. Las cifras van en la línea del estudio de la Universidad de Bergen publicado en PLOS Medicine en 2022, que calculó que una mujer de 20 años que optimice su dieta puede ganar más de una década de vida, y un hombre de la misma edad, hasta 13 años.
La ventana mínima. El ayuno intermitente entra aquí. Buettner reconoce que el debate entre el ayuno y la restricción calórica sigue abierto, pero mantiene una cifra de referencia: "la mayoría de los datos sugieren que 12 horas es el mínimo". La regla práctica que propone es directa: si la cena termina a las ocho, la primera comida no llega antes de las ocho de la mañana. Buettner sugiere además que parte de la evidencia apunta a 14 horas. La compañía que produce el podcast, ZOE, presentó en 2024 los resultados de su experimento BIG IF: 37.545 personas comieron en ventanas de 10 horas durante dos semanas y reportaron más energía, mejor estado de ánimo y menos hambre.
El desayuno de Icaria. La primera comida del día tiene para Buettner un peso específico, y su composición se aleja del desayuno dulce habitual en España. "Suele ser salado", dijo. "Los habitantes de las zonas azules no toman cereales con leche, batidos o huevos con beicon como hacemos en Estados Unidos". Sus ejemplos: en Icaria, aceitunas con un trozo de pan de masa madre y queso feta; en Costa Rica, frijoles, arroz, aguacate y frutas de los huertos. La biblioteca Cochrane publicó en febrero de 2026 una revisión que matiza el conjunto: el ayuno intermitente no supera a las dietas convencionales para perder peso. Buettner, sin embargo, no habla de dietas de adelgazamiento sino de sincronizar la comida con el reloj biológico.
La grieta demográfica. El mapa sobre el que Buettner construye sus consejos tiene una grieta. El demógrafo Saul Justin Newman, del University College de Londres, ganó en 2024 el premio Ig Nobel de demografía por demostrar que los registros de edad extrema están dominados por errores administrativos y fraude de pensiones. Su investigación sugiere que la pobreza y la ausencia de certificados de nacimiento predicen mejor la longevidad aparente que los estilos de vida. Newman sostiene que muchos de los centenarios de las zonas azules figuran vivos en los registros pero fallecieron en realidad, y que las afirmaciones dietéticas detrás del concepto carecen de respaldo independiente.
Buettner construye sus consejos sobre un mapa que la demografía reciente pone en entredicho. La propuesta del reloj, sin embargo, cuenta con un dato independiente: los 37.545 participantes del experimento de ZOE reportaron mejoras de energía y estado de ánimo tras dos semanas de ventanas de 10 horas. Newman cuestiona el mapa, no la ventana.
Foto | Ed Schipul, CC BY-SA 2.0
Ver 0 comentarios