Arqueólogos creían haber delimitado este monasterio del Bajo Medievo. Descubren algo mucho más sofisticado

Las excavaciones en la colina de Posaer Berg, en el estado alemán de Sajonia-Anhalt, llevan desde 2017 sacando a la luz los estratos de un enclave

Arqueólogos descubren una fortaleza medieval y una insólita tubería de arcilla en Posa
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Redacción Xataka Ciencia

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El yacimiento de Posaer Berg abarca desde una fortificación del siglo IX hasta un obispado y un posterior monasterio benedictino, y los últimos hallazgos documentados por la Oficina Estatal de Gestión del Patrimonio revelan nuevos detalles sobre la ingeniería de la época.

La fortificación completa abarcaba más de ocho hectáreas en una posición estratégica sobre la llanura del río Elster Blanco: una superficie equivalente a once campos de fútbol. En su extremo sur se ha documentado una estructura de unos 1,7 metros de grosor, probablemente relacionada con una torre y posiblemente conectada con la muralla que delimitaba la fortaleza. 

Aquella muralla fue abandonada tras un incendio a finales del siglo X. Posteriormente, el lugar pasó a desempeñar funciones episcopales: el Obispado de Zeitz fue establecido en 968 bajo Otón I. El palacio episcopal resultante tenía unos 18 metros de anchura y se han excavado unos 30 metros de longitud, además de varias plantas y ventanas de vidrio, un lujo considerable para la época.

Una sorpresa de muchos siglos de antigüedad

Pero la verdadera sorpresa de la temporada estaba enterrada más al sur, bajo los restos del monasterio benedictino fundado en 1114. Hasta ahora, los arqueólogos creían que el límite del complejo lo marcaba un patio pavimentado del siglo XVI, pero se equivocaban. Las nuevas zanjas han demostrado que el conjunto se extendía más hacia el sur, donde han aparecido un segundo patio y edificios románicos de alta calidad equipados con dos sistemas de calefacción por aire caliente del siglo XIV. Una inversión en confort nada despreciable para unos monjes llegados de Hirsau, en la Selva Negra, cuyas largas vigilias nocturnas exigían métodos para medir el tiempo, como los relojes de vela utilizados en los monasterios.

Arqueólogos descubren una fortaleza medieval y una insólita tubería de arcilla en Posa

El hallazgo técnico más exquisito, sin embargo, es su red de abastecimiento de agua. Sabíamos por registros escritos que en 1168 el agua se traía desde más de cuatro kilómetros de distancia mediante canalizaciones de madera. La novedad es que ahora ha aparecido un tramo de tubería de arcilla del siglo XIV de unos cinco metros de largo. El sistema empleaba tubos de unos 70 centímetros de largo y 12 de diámetro, moldeados al torno, cocidos y acoplados mediante extremos preparados para encajar. Es, por así decirlo, un mecano hidráulico primitivo sellado a mano. 

Esta infraestructura subterránea no es una simple curiosidad arqueológica; es un dato que ayuda a reconstruir la situación del monasterio en la Baja Edad Media. Contar con estas tuberías de arcilla y sistemas de calefacción apunta a un elevado nivel técnico y a unas buenas condiciones económicas del complejo. Y la fecha importa: los nuevos hallazgos ofrecen una imagen más matizada de la evolución de la cultura monástica medieval y contradicen la idea de un simple declive progresivo. 

Las excavaciones continuarán después de mediados de octubre, una vez concluida la campaña docente, para investigar las estructuras altomedievales situadas en el extremo sur de la fortificación. El verdadero interés de las próximas campañas estará, por tanto, en seguir reconstruyendo cómo evolucionó este complejo a lo largo de los siglos y qué nos puede contar sobre la capacidad económica y técnica de quienes lo ocuparon.

Imágenes: Oficina Estatal de Gestión del Patrimonio

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