La misión espacial europea que vigilará el asteroide Apophis acaba de superar una fase crítica al encender sus sistemas centrales en un laboratorio de Milán. El objetivo es cumplir un calendario ajustadísimo de cara a su lanzamiento en 2028 y llegar a tiempo para el máximo acercamiento del cuerpo rocoso.
El contratista principal, OHB Italia, ha logrado suministrar energía al ordenador de a bordo de la nave de la Agencia Espacial Europea (ESA) y su socia japonesa (JAXA). Se trata de la primera prueba de que el módulo central de Ramses funciona como un conjunto antes de acoplarse a su módulo de propulsión. Las piezas se ensamblan por separado en Italia y Alemania para ahorrar tiempo, y se unirán en 2027 en los Países Bajos para realizar las pruebas necesarias antes del lanzamiento.
Tanta prisa operativa responde a un plazo astronómico inamovible, que es una variable de las que no perdonan retrasos. El asteroide Apophis, una mole de unos 375 metros de diámetro, pasará junto a la Tierra el viernes 13 de abril de 2029. Los números dan vértigo: cruzará a menos de 32.000 kilómetros de la superficie. Para hacerse una idea, esto supone volar bastante por debajo de los satélites de comunicaciones y meteorológicos en órbita geoestacionaria, a apenas una décima parte de la distancia que nos separa de la Luna.
A diferencia del impacto cinético que vimos con DART, la nave espacial de la NASA para desviar asteroides, aquí no se trata de chocar para salvar el planeta. El impacto en 2029 está descartado. Lo que la misión busca es medir un fenómeno que rara vez ocurre a esta escala: observar en directo cómo la atracción gravitatoria de nuestro planeta afectará al asteroide.
La visita del asteroide Apophis a la Tierra
Aparentemente, la gravedad terrestre alterará la rotación de Apophis y podría desencadenar pequeños temblores espaciales o corrimientos de material en su superficie. Esto es lo que prevén las simulaciones de los físicos, lo que no sabemos todavía es hasta qué punto responderá su estructura interna (su densidad, la cohesión de los materiales y su porosidad). Son justo los datos que cualquier agencia espacial necesita para comprender cómo se comportaría un asteroide potencialmente peligroso y mejorar las estrategias de defensa planetaria.
Por eso Ramses tiene la obligación de alcanzar el asteroide en febrero de 2029, dos meses antes del cruce crítico. La NASA tiene de camino a su propia sonda (OSIRIS-APEX), pero su trayectoria la llevará hasta Apophis después del sobrevuelo. La nave europea será el perito tasador antes del siniestro: llegará primero, tomará nota de cómo estaba el asteroide y documentará todos los cambios estructurales.
El éxito de las pruebas de encendido en los laboratorios de Italia llega mientras la misión avanza hacia su lanzamiento en 2028. El programa de seguridad espacial europeo ya cuenta con la financiación aprobada por los Estados miembros, después del Consejo Ministerial de noviembre de 2025, y la construcción de la nave está en marcha.
El reloj sigue corriendo, literalmente a más de siete kilómetros por segundo. Si todo sigue el calendario previsto, Ramses estará en primera fila para observar el encuentro de Apophis con la Tierra y estudiar los cambios que provoque su paso cercano. Será un espectáculo visible desde determinadas regiones a simple vista, pero también una oportunidad científica excepcional para estudiar cómo responde un asteroide cuando nuestro planeta lo somete a un intenso tirón gravitatorio.
Imagen: Agencia Espacial Europea
En Xataka Ciencia | DART: la nave espacial de la NASA para desviar asteroides
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